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El «Metaverso» entra en el mundo diplomático

*** El proyecto “Meta” representa un gran avance en las relaciones inter estatales e inter gubernamentales, pero no podrá sustituir la diplomacia real, considera el autor.

Por J. GERSON REVANALES M.

Esta semana la pequeña isla de Barbados, con 432 km2 que la coloca entre los países más pequeños del mundo, con 290 mil habitantes aproximadamente, 12 misiones diplomáticas entre embajadas y consulados y cuatro misiones multilaterales ante los organismos internacionales, se convierte en el primer país que apuesta por la diplomacia virtual del “Metaverso” a partir del cambio de Facebook anunciado por Mark Zuckerberg. 

Se puede entender que un país con un PIB de $M 4 mil 312, la incorporación a la “diplomacia virtual”, representa además de un nuevo estilo de diplomacia, un ahorro en cuanto se vayan incorporando más países a esta realidad virtual. En la actualidad las NN.UU cuenta con 193 Estados con la última inclusión de Sudán del Sur en julio de 2011.

Aunque la diplomacia es una sola, por ser el medio de comunicación entre Estados y gobiernos, el término se comenzó a popularizar a partir de mediados del siglo pasado y comenzó a hablarse de la “diplomacia parlamentaria”, “diplomacia petrolera”, “diplomacia comercial”, donde se le ve un gran campo de acción, hasta la designación de embajadoras de la belleza, lo cual no tiene nada de malo. Sin embargo, la propuesta del señor Zuckerberg no viene a ser más que un nuevo desarrollo de sus aplicaciones, materializado en el cambio de Facebook por el de “Meta”, debido a que es la evolución lógica de la red, que ya no da más de sí. Es llevar al antiguo Facebook a un nivel superior, debido a que hasta ahora el ciberespacio se limitaba a navegar en webs o manejar aplicaciones. El mundo digital existía en las pantallas de nuestros dispositivos; al despegar la mirada del móvil o el ordenador, ese mundo se apagaba.

Con el “metaverso”, las cancillerías que se adapten a esta nueva tecnología, si bien tendrán un ahorro en los presupuestos en materia de personal, viáticos y pasajes y gastos de funcionamiento, este con la “meta diplomacia” se duplicará y multiplicará en la preparación del personal, la adquisición de la nueva tecnología que requiere la “meta diplomacia”, con el uso de gafas y guantes de realidad virtual y conexión a internet en 5G. De esta forma la cancillería y sus funcionarios podrán sumergirse en ese universo paralelo que promete revolucionar la idea y el uso del internet.

Sin duda la adaptabilidad del proyecto “Meta” representa un gran avance en las relaciones inter estatales e inter gubernamentales, al pasar del teléfono, al telex, de las máquinas cifradoras, de las casi obsoletas computadoras a los teléfonos inteligentes donde por vía de aplicaciones de mensajería como WhatsApp se pueden enviar los documentos o las instrucciones del caso. Indudablemente el “meta verso” representa un salto cuántico. Pensar hace poco tiempo que una reunión en las NN.UU o de un organismo multilateral, -donde la pandemia puso su granito de arena-, se podía hacer a través de grandes pantallas o virtualmente se podía entrar en las galerías del Museo del Prado y pasearse entre los personajes de Goya y Velásquez, como se hizo en meses pasados, con solo unos lentes y guantes especiales, era solo una fantasía.

La gran apuesta de futuro por el “metaverso” tendrá cabida en una especie de mundo virtual, en el cual las personas y los Estados se podrán relacionar para entenderse, entretenerse, negociar, comprar, trabajar, estudiar y hasta hacer deporte, pero difícilmente podrá sustituir la diplomacia real, el contacto personal, la empatía o no entre los Jefes de Estado o entre los negociadores, debido a que la diplomacia es un arte donde las percepciones en el ambiente, el olfato de los negociadores, no es sustituible en un mundo irreal. El “metaverso” es meterse en él, en un universo, diseñado y modelado por Facebook (o Meta), donde todo lo que veamos, oigamos y toquemos sea una experiencia de realidad virtual. Queda por ver. ¿Dónde queda la seguridad de Estado?

 Las opiniones publicadas en Zeta son responsabilidad absoluta de su autor.

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