Hiperinflación e impago de deuda quiebran a Venezuela

  • La fuerte subida de precios ha arrasado a toda la economía, la pobreza es generalizada, la hambruna hace huir por las fronteras a la población, mientras la administración Maduro ya acumula 1,7 mil millones de dólares de retrasos de pago de intereses por deuda externa.

El índice de inflación “Café con Leche”, creado por el sitio web Bloomberg, para medir la subida de precios de Venezuela, debido a que las autoridades actuales desde hace varios años se niegan a publicar oficialmente el indicador de precios del Banco Central de Venezuela (BCV), en abierta violación a las leyes, se mantiene en 4.067%, el cálculo se hace con un producto de consumo general y el más disponible en el comercio en la ciudad de Caracas es una taza de café con leche.

El alza de precios sin control alguno, a pesar de que el dólar se ha quedado estancado en los últimos meses, por una caída de la demanda interna precisamente por su altísimo precio, así como por un proceso de envío de remesas de parte de venezolanos en el extranjero, que estaría sobre los 1,5 mil millones de dólares al año y la época de pago de impuestos sobre la renta que le permite al Ejecutivo recoger liquidez, la hiperinflación sigue avanzando y es sostenida por el mismo gobierno a través de un proceso de emisión de dinero de manera prácticamente infinita.

Entre los efectos de la hiperinflación, los billetes de 2, 5 10 y 20 bolívares entraron en desuso, no se aceptan en ninguna parte. Estos eran billetes nuevos, del proceso de reconversión monetaria de 2009, año en que le eliminaron a la moneda anterior tres ceros al final debido a que desde el gobierno de Hugo Chávez los efectos inflacionarios ya se sentían y en un movimiento político y mediático, el ex presidente fallecido, emitió el nuevo billete de 100 bolívares, que para entonces eran 100.000 bolívares de los antiguos, lo que le permitió continuar con el proceso de impresión salvando algunas formas para evitar las críticas sobre la destrucción de la moneda, proceso iniciado por éste y acelerado por el actual mandatario Nicolás Maduro. Hay que destacar que en el momento de la reconversión el billete de más valor en Venezuela era el de 50.000 bolívares, quedando en 50 bolívares “fuertes” y con el nuevo de 100 bolívares, el que hace dos años Maduro sacó de circulación por varios días, creando un caos nacional.

El proceso de hiperinflación hace que los precios suban a una tasa de casi 12% diaria. Los montos que se acumulan han entorpecido todas las operaciones, desde los bancos venezolanos, hasta la simple compra de cualquier artículo. Ha producido la destrucción de los salarios y del valor de las pensiones, mientras el gobierno, en desespero, a través del carnet de la patria, emite “bonos” como una forma de ayuda y subsidios a parte de la población, que se esfuman de inmediato debido al acelerado proceso de subida de precios en todos los sectores y rubros, hundiendo a los venezolanos en la peor pobreza que nunca haya vivido esta sociedad, tan así, que hay una emigración masiva, a pie, a través de las fronteras hacia los países vecinos, cientos de miles salen semanalmente de Venezuela. Estos “bonos” son también parte del proceso de emisión de dinero sin control alguno, lo que suma a la hiperinflación.

Las operaciones en los automercados y abastos se vuelven engorrosas y colapsan, puesto que los sistemas de precios se han vuelto obsoletos en cuestión de días, hay máquinas fiscales que no pueden realizar facturas con más de siete y ocho dígitos, que son las sumas que han adoptado muchos rubros básicos, por ejemplo los embutidos cuyos precios ya superan el millón de bolívares por kilo. Conseguir medicamentos, alimentos, lograr comprar ropa y calzado, electrónica, se convirtieron en actividades imposibles de realizar debido a la subida de precios de todos los rubros. Incluso intentar realizar un retiro de dinero efectivo en cualquier banco venezolano es imposible, salvo que en alguna agencia haya la posibilidad de retirar 10.000 bolívares, que son apenas 0,04 dólares.

Crisis bancaria

La banca venezolana se mantiene de manera artificial. La administración Maduro emite dinero a través del BCV para pagar sus cuentas, crea dinero de la nada, pero lo peor es la forma en que lo hacen, ya ni siquiera están imprimiendo billetes suficientes, por los costos que representa esta actividad, un billete tiene un costo de 0,30 dólares, por lo que no tiene sentido ni siquiera imprimir piezas de 50 mil bolívares, que le costaría a precios del dólar paralelo, 64.800 bolívares. Ni siquiera el billete de más valor funciona como es debido, el de 100 mil bolívares, que sólo representa 0,46 dólares en el mercado libre.

Los bancos ya no reciben remesas de dinero efectivo, porque la cantidad de dinero físico que se debe trasladar en camiones de seguridad, no tiene valor suficiente ni siquiera para cubrir los costos de seguro de transporte de valores. Las agencias bancarias funcionan con el dinero efectivo que recogen de la calle y muy pocas remesas que envía el BCV con billetes de nueva denominación. La emisión de dinero para cubrir gastos de la administración pública y las pérdidas de Pdvsa por el subsidio de la gasolina, se hace de manera virtual, electrónica, todos los pagos del gobierno se hacen por esta vía, en una proporción mucho más grande que la que debería hacerse para mantener el equilibrio con la circulación de dinero en efectivo. Esto genera grandes pérdidas en las agencias bancarias que se han visto afectadas y han comenzado a cerrar operaciones en distintas ciudades y poblados. Una persona de una zona rural que intenta cobrar su pensión, de 340 mil bolívares, para llegar a un banco desde su pueblo, debe gastar, hasta el mes pasado, 200 mil bolívares en pasajes y algo de comer y no tiene garantizado que pueda retirar los 340 mil bolívares en efectivo, por la crisis de escasez de billetes. Es tan grave la situación que hay quienes para obtener dinero efectivo pagan hasta 100% de premio en bolívares a través de transferencia de dinero de forma electrónica. En los mercados se consiguen precios de diversos rubros con grandes diferenciales, por ejemplo hay harina de trigo que si se paga en efectivo el kilo gramo costaría 150 mil bolívares, si se paga con una tarjeta de débito, el precio sube a 260 mil bolívares, en mercados en el interior del país, en Caracas los costos son mucho más altos.

La quiebra total e impago

La situación de la administración Maduro es cada vez más precaria. Hundido en la crisis de liquidez de divisas crearon el Petro, una criptomoneda estatal que está siendo subastada de manera privada, hasta ahora voceros del gobierno han dicho que han logrado “intenciones de compra” por unos 5 mil millones de dólares, sin embargo no hay nada concreto. Al revisar el explorador de bloques de ethereum, la criptomoneda base que utilizaron para crear el Petro, puede verificarse que no ha habido transacciones o venta de tokens. En esa dinámica, se sigue acumulando deuda vencida, ya suma 1,7 mil millones de dólares sin pagar en intereses. La calificación de Venezuela ha sido reducida a “C” por parte de Moody´s, en los mercados de deuda se habla del caso venezolano con resignación, el gobierno no tiene manera de negociar una reestructuración de deuda por las sanciones y los inversores indican que esperarán a un cambio de gobierno o a nuevas situaciones, esperan que ya no haya más pagos por parte del actual gobierno.

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