Niños delincuentes: El regreso de un fenómeno que el madurismo no quiere ni nombrar

Por Jessica Dirinot

Tienen entre 6 y 17 años. Juegan con sus hermanos, “panas” o “convives” a que ya no son niños. Pasean desde las 10:00 de la mañana hasta que el cuerpo aguante por el bulevar de Sabana Grande: De Chacaíto a Plaza Venezuela. Y entran a casi todos los locales hasta que alguien comparta un poco de sus alimentos. ¿Un pasatiempo favorito? arrancar las pertenencias de los transeúntes, dejando como resultado el peor “Game Over” para el ciudadano. Así son ellos, Los Cachorros.

Se trata de una realidad que pisotea la sociedad infantil y juvenil. Es una situación que más que evidenciar la falta de políticas públicas por parte del Gobierno nacional, muestra la enorme decadencia que hemos tenido como sociedad en cuanto a los principios y valores inculcados en casa.

Llama la atención la cantidad de niños, niñas y adolescentes que se encuentran hoy día en situación de calle en los distintos rincones de Caracas, pero lo más alarmante aún ha sido el incremento de la incidencia delictiva en la ciudad, donde los protagonistas ya no son solo los delincuentes convencionales, sino niños de hasta seis años de edad.

Foto María Faría

La delincuencia en rostro de niño

En cada rincón de Caracas abundan estas pequeñas almas; pero perdidas, sin orientación y en un camino que quizás pierda su luz en un abrir y cerrar de ojos.

Sucios, descuidados y con una pizca de malicia en sus ojos. Así es como ahora muchos de estos niños rebosan las calles del bulevar de Sabana Grande: “Es lamentable, sus padres son los culpables”, lamentó un transeúnte de la zona al peguntársele qué opinaba sobre la situación de estos niños.

Según las opiniones de algunos transeúntes del bulevar, la zona, -que en principio se había habilitado para el disfrute, distracción y recreación familiar-, “se ha convertido en un infierno y en una cárcel para quienes habitan, trabajan y transitan por en el lugar”, debido al alto nivel de indigencia infantojuvenil.

Foto María Faría

“Tengo como cuatro meses trabajando aquí y he visto cosas impresionantes. Si te paras en la esquina con el teléfono en mano, ahí mismo te lo roban (…) En zona roja se ha convertido el bulevar de Sabana Grande, simplemente una guillotina”, sentenció Carlos Hernández, de 18 años de edad, estilista del local Fashion Hair C.A. ubicado a dos cuadras de la estación Plaza Venezuela.

Para Hernández, el problema original no solo se les atribuye a los padres en casa, sino además, considera que el Gobierno nacional debería de implementar medidas adecuadas para eliminar o disminuir la situación de calle a la que están sujetos centenares de niños.

Falta de políticas públicas: Un presunto culpable

En lo que respecta esta situación a la que están sujetos miles de niños, niñas y adolescentes, el abogado y criminólogo venezolano Fermín Mármol García, constató que, en efecto, el Ejecutivo nacional debería de velar por el bienestar de los infantes.

“Es evidente que las políticas públicas tienen que ser diseñadas por las instituciones (…) El Poder Ejecutivo es quien debe de llevar la batuta. El Gobierno debería de ser el órgano  rector para una política ambiciosa y sostenida. Desde allí, se convoca al sector público, al sector privado, a las iglesias de distintos cultos, a los grupos universitarios, pero esto lamentablemente no ha sido una prioridad para el Estado”, aseveró.

Foto María Faría

De igual forma,  Mármol García cuestionó que “la lucha contra la violencia, no ha sido una prioridad para el Gobierno y tampoco lo ha sido, la prioridad para evitar los aceleradores del deterioro social (…) ¿Dónde están los hogares, dónde está el censo de estos segmentos poblacionales? ¿En dónde están los internados para darle todo el soporte psicológico, médico, educativo e inclusive religioso?”.

Tal como lo sostuvo el especialista en criminología, de acuerdo con el artículo 78 de la Carta Magna de Venezuela suscrita en 1999, “los niños, niñas y adolescentes son sujetos plenos de derecho y estarán protegidos por la legislación, órganos y tribunales especializados, los cuales respetarán, garantizarán y desarrollarán los contenidos de esta Constitución, la Convención sobre los Derechos del Niño y demás tratados internacionales que en esta materia haya suscrito y ratificado la República”.

Asimismo, el escrito continúa con que el Estado y las familias en cumplimiento de este artículo, deberán asegurar con prioridad absoluta, la protección integral, así como su incorporación progresiva a la ciudadanía activa.

Es importante recordar que el 6 de diciembre en 1998, el expresidente de la República, Hugo Chávez Frías, en su primera cadena nacional en radio y televisión como primer mandatario nacional, prometió acabar con la indigencia y los niños en situación de calle.

“Yo me prohíbo a mí mismo que hayan niños en las calles de Venezuela. Asumamos nuestra culpa. Yo seré el primer culpable si hay niños en las calles (…) Declaro que no permitiré que en Venezuela haya un solo niño de la calle: si no, dejo de llamarme Hugo Chávez Frías”, fueron las palabras exactas del llamado “comandante eterno”.

En respuesta, Fermín Mármol García aseguró que las políticas públicas en el marco de la revolución bolivariana durante estos 18 años de gestión no han sido eficaces: “Realmente es una tragedia lo que estamos viendo. Debemos comprender que es una población en riesgo y desposeída que no ha recibido del Estado venezolano el apoyo”, sentenció.

Foto María Faría

Actualmente, el Gobierno venezolano, liderado por el “sucesor” de Chávez, presidente de la República, Nicolás Maduro, no ha ofrecido cifras oficiales sobre la cantidad de niños, niñas y adolescentes en situación de calle.

Tanto en las avenidas, parques, fuentes, y en cualquier rincón de las ciudades, los venezolanos pueden apreciar a jóvenes e infantes desprotegidos, durmiendo en las calles, bajo los puentes, en las afueras de los comercios y hasta en los alrededores del Río Guaire (la vía principal de desagüe de las aguas residuales de la ciudad).

Foto María Faría

Sabana Grande en manos de “delincuentes”

Recientemente se dio a conocer un suceso devastador en el que un grupo de niños, niñas y adolescentes llamado “Los Cachorros”, participó en el homicidio de dos funcionarios militares en el bulevar de Sabana Grande.

El hecho ocurrió el pasado 19 de marzo en horas de la madrugada. Dos funcionarios del Ejército se disponían a salir del local nocturno El Colosseo cuando fueron atacados con puñaladas por integrantes de dicha banda delictiva.

Del grupo que conforma Los Cachorros, dos quedaron detenidos minutos después, un niño de 10 años y una adolescente de 15.

Aunque los funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) mantienen puntos de control en todo el bulevar de Sabana Grande, comerciantes, empresarios, vecinos y transeúntes del lugar, afirman que no existe la presencia policial cada vez que hay un robo, asalto o asesinato.

Uno de los comerciantes en los establecimientos cercanos al Centro de Seguridad y Atención de Emergencias 171, aseguró que no es primera vez que el grupo denominado Los Cachorros han estado involucrados en actos delictivos en el bulevar de Sabana Grande: “Hace como un mes mataron a otro señor aquí y ha habido infinidades de casos en donde han dejado apuñaleadas a las personas y aunque no hayan muerto, igual no se da a conocer el caso. Lo que hace el grupo de Los Cachorros ya no es nuevo para nosotros”, dijo.

“Hay demasiada delincuencia y casi nunca hay presencia policial. Como cada cuatro horas es que pasan en motos, bicicletas o patrullas”, denunció Francisco Nogales de 38 años de edad, moto-taxi de la zona desde hace menos de 10 años.

Nogales además aseguró que los días en que los transeúntes suelen ser víctimas de la delincuencia juvenil son en las quincenas (cada 15 de mes), los últimos (final de mes) y los fines de semana (sábado y domingo).

“Yo lo que recomiendo es que a partir de las 5:00 de la tarde, ya se vayan recogiendo”, culminó Nogales con un gesto de aceptación.

“Negocios en las ruinas”

En las calles en el bulevar ya casi no se respira tranquilidad. Todo lo contrario: Mujeres, hombres y trabajadores caminan rápidamente hacia su destino. Se siente el ajetreo, la intranquilidad, el nerviosismo y hasta el miedo de cada uno de los ciudadanos.

Joan Lobo, de 31 años de edad, es comerciante y encargado del restaurante Metrolandia, ubicado en el bulevar, exactamente a media cuadra de la estación Plaza Venezuela: “Nos hemos visto bastante afectados porque esa situación tiene aterrorizada a los clientes. Ya no se quedan hasta tarde porque ha habido varios casos en los que se acercan los niños pero realmente son maleantes (Los Cachorros). Son niños de 8, 9 y 10 años de edad”, confirmó.

Foto María Faría

El incremento de los niños, niñas y adolescentes en condición de calle, no solo ha afectado a los vecinos de la zona y a los turistas (que desean pasar un rato agradable en familia), sino a los establecimientos ubicados en las adyacencias del bulevar, ya que “deben lidiar día tras día con jóvenes que se acercan a pedir alimentos dentro de los comercios”.

Adicionalmente, comerciantes denuncian que la inseguridad en manos de grupos infantojuveniles se ha convertido en una de las principales causas de la “ruina” en muchos de los negocios.

“Hace dos meses, por ejemplo, se metieron dos veces seguidas en menos de una semana. Nos robaron desde licuadoras, microondas, hasta televisores de la segunda planta del negocio (…) De lunes a domingo cerramos a las 12 de la madrugada. Antes teníamos una terraza y el horario era más nocturno, pero por toda esta situación económica y de inseguridad por estos niños, nos vimos en la necesidad de reducir los servicios”, denunció Lobo, trabajador en la zona.

“Más que victimarios, son víctimas”

Según el criminólogo Fermín Mármol García, esta problemática no hace a los niños y jóvenes en situación de calle los victimarios de los hechos. Todo lo contrario, considera que solo son víctimas de la situación que atraviesa actualmente el país.

“Más que victimarios son víctimas. Víctimas de  un padre ausente, tal vez de un embarazo precoz, o de un padrastro de turno maltratador en donde no le queda otro remedio que la deserción escolar o de huir del hogar. Siempre el niño en situación irregular, será una víctima más que un victimario”, insistió.

Asimismo, Mármol García responsabilizó a los padres de estos niños, quienes –a su juicio- muchas veces utilizan a sus hijos para cometer crímenes bajo la premisa de “te apoyo, protejo y doy de comer”.

“No podemos tapar el sol con un dedo. El deterioro social es inmenso.  El embarazo  precoz, cabalga; la paternidad irresponsable, está en su apogeo; el maltrato a la mujer y a los niños, está en auge y el hambre se ha apoderado de esta población vulnerable”, agregó.

Foto María Faría

Como parte de una posible solución, Mármol García recomienda al Gobierno nacional “profundizar un sistema educativo de doble turno para que los niños tengan más horas de estudio, para que permanezcan más tiempo en sus planteles y no solo con fines académicos, sino con otros culturales y deportivos”.

Aunque desde la llegada de Hugo Chávez al poder, se han implementado ciertas medidas de protección para los niños, niñas, adolescentes y ciudadanos en situación de calle, para la fecha, esta población continúa creciendo, y no solo en el bulevar de Sabana Grande, sino en cada rincón de Venezuela.

Actualmente, existen miles de niños y jóvenes desplazados de sus casas por la violencia, el abuso de drogas y alcohol, la muerte del padre o la madre, crisis familiares, desastres naturales (Deslave de Vargas / 14 de diciembre de 1999) o simplemente por el colapso socioeconómico, muchos niños indigentes son forzados a ganarse la vida en las calles, hurgando, mendigando, vendiendo en los barrios y en las grandes ciudades de Venezuela.

“Gran Misión Madres del Barrio”, “Misión Negra Hipólita” y “Misión Niñas y Niños del Barrio”, son apenas tres de los programas sociales que ha creado el Gobierno desde su llegada para la erradicación de la indigencia; sin embargo, aunque no se tengan cifras oficiales, día tras día se suman más niños a la miseria, la pobreza y a la delincuencia en Venezuela.

 

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