Mensaje al lector de cualquier edad

En esta redacción, empezamos el año con problemas. A partir de esta semana, por falta de papel, El Nuevo País, después de 29 años de fiel servicio cada mañana al lector, pasará a semanario. Lo hará en un momento cuando más necesitará cada venezolano saber qué ocurre. El 2017 no será de perita dulce, por lo tanto toda  información dada con total independencia y franqueza será asunto vital para cada persona en las decisiones de su propia vida.

   Los cambios que se avecinan en ese año serán quizás los mayores que tendrá el mundo desde que terminó a II Guerra Mundial, porque se está derrumbando un orden mundial que creíamos inamovible.  Será este el peor momento para estar desinformado, sobre todo en un país que hoy carece de todo, incluyendo  el del saber qué es lo que realmente ocurre.

   Informarse será siempre posible por  vía electrónica y a eso apunta ahora El Nuevo País. Lo  que en otros tiempos hubiera sido el asesinato de un periódico, hoy posee la posibilidad de llegar diariamente al público en su formato digital y allí radica mi consejo.  La generación joven de la empresa, que es la que mejor se desempeña con su teléfono digital, su tableta y su computadora, prepara dos plataformas para adquirir la copia digital diaria de El Nuevo País que, por cierto, al no incurrir en gastos de imprenta, promete ser más accesible económicamente que la venta de la copia en papel.

     Personalmente, confieso que a mis 87 años, me costó bastante ingresar al   mundo digital, creo que no hemos tenido, siendo jóvenes, el cerebro programado para ese instrumento de la vida diaria, que nos alcanzó y nos sumergió cuando menos estábamos preparados para empuñarlo.  Sin embargo, hice el esfuerzo y veo que muchas personas, que por sus actividades no necesitaron del mundo digital, ahora “le han entrado”, porque nadie quiere estar rezagado. Con todo corazón, recomiendo al que no se siente a gusto frente a una pantallita, que haga el esfuerzo para “amaestrarla” y así  mantenerse al día.

    Hablemos ahora, precisamente, de todo lo que habrá que saber. El discurso de toma de posesión de Donald Trump presentó dos contradicciones que debemos descifrar en cuanto a lo que significan a futuro.  La primera es que anuncia una política proteccionista a favor de únicamente las grandes empresas norteamericanas, pero agrega que el suyo será  un gobierno del pueblo (primera patada al concepto del socialismo, como siempre lo hemos entendido). La otra es que invoca el sistema norteamericano primigenio y omite su esencia, que es la representación de los votantes en el Congreso. No menciona ninguno de los dos grandes partidos y critica a todos los políticos norteamericanos sin distingo.  Al final, sólo habló de Trump con el pueblo. ¿Patada a la democracia representativa?

    Trump no será el primero. En diciembre el  votante británico pateó  lo que desde la creación de la Unión Europea fue la difícilmente ensamblada unidad del abigarrado mapa de las naciones de Europa. No hay nación en el Viejo Continente que no haya guerreado con alguna otra, pero por fin superaron sus diferencias, lograron unirse, consiguieron la paz que siempre las había esquivado. Todo parecía en orden, cuando de pronto, empiezan a perder lo que tanto esfuerzo  les había costado. El fantasma de la extrema derecha tipo “nazi” empieza a planear sobre varias elecciones en Europa.

No menos grave es la anunciada unión anglosajona de Gran Bretaña con Estados Unidos, llave que desafía desde ya,  al resto del mundo. Sería otra división en el mundo occidental con los anglosajones de un lado, y todos los demás del otro.  De  ser ciertas las promesas electorales de Trump, se dejaría a la deriva una defensa tan vital para el mundo occidental como la OTAN. ¿Se atreverá?

América Latina  – ni se habla mucho de ella. Como una amenaza directa a Venezuela parece coincidir la declaración de guerra total que hizo Trump al radicalismo islámico. Por carambola, esa declaración de Trump coincide con el nombramiento en Venezuela de Al Aissami al cargo de vicepresidente, sobre todo después de la decisión del Tribunal Supremo de permitir la presidencia y vicepresidencia a personas con doble nacionalidad.

      Por  otra parte, está el nombramiento del ex presidente de la petrolera norteamericana Exxon Mobil al cargo de canciller en el gobierno de Trump, justo cuando esa empresa inicia la explotación del petróleo en el Esequibo que Venezuela considera territorio en reclamación. Está igualmente la incógnita de las concesiones petroleras a la Exxon Mobil en la Faja del Orinoco.

Cabe agregar, además, la ahora tambaleante situación del acercamiento de Estados Unidos a Cuba, que Trump prometió desconocer si Cuba no cambia de sistema de gobierno. Amenaza que podría reflejarse en Venezuela.

    Nunca ha sido la faena de informar tan necesitada de un medio sin compromiso ni mecenas alguno, libre de dar espacio a todo el abanico de opiniones e interpretaciones, audaz para no callar lo que los demás no se atreven a tocar.

    Para  terminar, permítanme una nota más liviana. En medio de las  manifestaciones norteamericanas y en otras partes del mundo contra el nuevo presidente de Estados Unidos,  Donald Trump, la nota agradable ha sido el porte y elegancia de su primera dama.  Nada de cursilería, por el contrario, mucha sobriedad, muchísima elegancia que nos hace recordar a Jaqueline Bouvier Kennedy, quien desde el primer día impuso un tono de alta cultura (y costura) a la Casa Blanca. Entre todas las cosas que promete iniciar Trump, la que aplaudo es la sobriedad y el estilo de su esposa. También en eso, cabe esperar algunos cambios para cuando ella se mude a la Casa Blanca, pese a que dijo que no lo hará sino cuando su hijo termine el año escolar en Nueva York. Tiene carácter la señora y mucho que enseñar en materia de seso por encima de ambición.

 

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