Educación venezolana amanece colapsada

Por Antonio Ecarri Angola

Venezuela no sale del subdesarrollo y de esta debacle sino con educación. Sin embargo, hoy estamos muy lejos de tener este tema como prioridad. El caos nacional, el hambre, la miseria y las demenciales políticas del gobierno de Maduro nos empujan a un despeñadero que ahora brinca hacia el futuro.

El año 2016 terminó con la publicación en gaceta oficial de una resolución que, de manera improvisada y pirata, cambia todo los contenidos de la educación media venezolana. No les bastó con no construir nuevas escuelas, con descuidar todo el mantenimiento y equipamiento de las que ya existían, con despreciar el salario y las condiciones de trabajo del maestro y de todos los trabajadores de la enseñanza, con eliminar todos los programas de alimentación escolar, sino que ahora pretenden que los niños venezolanos se conviertan en soldados de un partido político.

Esta reforma que pretenden impulsar no sólo tergiversa nuestro pasado y convierte la historia en un monumento de propaganda política sino que pretende algo mucho más grave: crea una crisis de futuro. ¿De dónde van a salir los científicos del siglo XXI? ¿Cómo eliminar materias que son absolutamente claves en la formación de los jóvenes como física, química y biología? Es un crimen incalculable que toda la nación tendrá que pagar a costos de mayores diferencias sociales, pobreza y violencia.

La reforma educativa publicada en diciembre no aguanta ni la más elemental revisión de un maestro cubano con plena identificación marxista. Ni la antigua URSS, ni Cuba, mucho menos China y Vietnam destruyeron sus sistemas educativos en el marco de sus revoluciones socialistas. Al contrario, fortalecieron sus áreas de ciencias y tecnología para competir con el mundo capitalista que, por cierto, ante quienes también sucumbieron por la dinámica mundial y el fracaso absoluto de sus modelos totalitarios. Hoy, estas naciones migran aceleradamente hacia la apertura y la globalización, teniendo a la educación como su principal motor de desarrollo.

Este año 2017 la educación venezolana amanece colapsada, anarquizada, con hambre y en medio de la incertidumbre de la aplicación de una reforma pirata e inconsulta. Ningún centro educativo público o privado ha recibido instrucción alguna de cómo trabajar ni bajo qué o cuál régimen actuar. Para completar la incertidumbre cambian de Ministro y al nuevo designado le atribuyen facultades de jefe del “motor farmacéutico”. Mientras tanto, ¿quién se ocupa del futuro de los hijos de Venezuela? Bienvenida una nueva dificultad nacional: la crisis de futuro.

No Comments Yet

Comments are closed

NUESTRAS REDES