Todo para ellos

La República, concebida como Estado con separación de poderes, se vino a menos. Pasaron 88 años en la pretensión de un cambio cultural de la sociedad. Desde la salida de Pérez Jiménez se logró más o menos que se elevara el nivel de convivencia social a pesar de los focos de populismo y demagogia de algunos gobiernos democráticos. Hasta que llegó Chávez, el hombre que más ha odiado a la sociedad venezolana y promotor de una corrupción descarada, promovida por el tirano del continente Fidel Castro. ¿Cambió algo en esta Venezuela aldeana con respecto al nivel ético y cultural del venezolano?

Rodando hacia el abismo, desde 1997 se ha venido perdiendo la ética y el pudor. Todos tratan de justificar su conducta desvergonzada, desde el régimen, los disidentes, traidores, militares, comerciantes y empresarios, montados en el carrusel de la corrupción para enriquecerse fácilmente a costillas del Estado.

Con la llegada del inepto, incompetente e incapaz de Maduro hay un concierto de quienes tienen funciones en los poderes públicos a excepción de la Asamblea para acabar con la República eliminando la democracia, que gracias a la ceguera de algunos miembros de la dirigencia de la disidencia colaboraron para que se instaurara un ayuntamiento de  impunidad.

Ayer, hoy, -y creemos profundamente- que mañana continuará la misma retórica. Todos hablan del pueblo y con el pueblo, pero nada. Todo para ellos. Los políticos de ayer y los rufianes que detentan el poder hoy, en su mayoría, creen tener el derecho a ser los únicos que pueden opinar y gerenciar el país. Sordos y de espala a la mayoría, hacen lo que les viene en gana. Gravitan en la atmósfera del desconocimiento.

No saldremos de este régimen si el pueblo no toma consciencia y pasa por encima de algunos dirigentes que dicen representar a la oposición que hoy debe ser resistencia. Debemos salir a las calles a reclamar nuestros derechos.

La Constitución de 1999 dejó gazapos o lagunas para permitir en su aplicación la apertura y creación de disposiciones contrarias al sistema democrático, hoy violado por el Poder Ejecutivo que comparsa con la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia e impone una política que va poco a poco mermando las instituciones democráticas hoy complacientes encubriendo  impunidades.

En los medios de comunicación audiovisuales, no solo del régimen, vemos corruptos funcionarios, también “especialistas” graduados no se sabe dónde, motivando la creación de un régimen socialista, cuya base es la negación de la Constitución y los órganos que en ella se han constituido para el desarrollo de la democracia.

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