Mirada Internacional

Por Julio Borges

***Ya la comunidad internacional sostiene que en Venezuela no solo hay una dictadura sino un Estado fallido, sobre el cual hay que aplicar mayor presión para una lograr una transición que instaure la democracia.

Durante la gira que realizamos en España y en el marco de nuestra participación en el evento “Diálogos de Bilbao”, nos reunimos con la presidenta Gabriela Cuevas, de la Unión Interparlamentaria, quien nos hizo saber que los casos de violaciones de Derechos Humanos, de los cuales son víctimas quienes se oponen a Maduro, y los abusos de la dictadura para desconocer instituciones como la Asamblea Nacional, están siendo trabajados por ellos en pro de conseguir justicia.

Son múltiples los casos de los cuales tienen conocimiento sobre la Asamblea Nacional, desde la usurpación de funciones por parte del gobierno nacional hasta los casos de diputados agredidos, amenazados y presos desde que en el año 2016 ganamos con la mayoría absoluta como voluntad del pueblo venezolano de un cambio.

Venezuela representa la mayor amenaza que tiene la región latinoamericana en estos momentos. La dictadura de Maduro ha convertido a Venezuela en un problema y un peligro para la región, porque nuestro país es un Estado Fallido dominado por el narcotráfico, el contrabando de oro y gasolina, así como por grupos paramilitares que actúan al margen de la ley.

Producto de las políticas del régimen de Maduro, Venezuela atraviesa una terrible crisis humanitaria, la cual ha obligado a más de 3.000.000 de venezolanos a salir a otros países en busca de medicinas, alimentos y mejores oportunidades de vida.

Como parte del trabajo internacional, que no hemos parado de hacer, nos recibió la presidenta del Parlamento Vasco, Bakartxo Tejeria, quien nos aseguró que Venezuela ya no sólo es una dictadura, sino un estado fallido, por lo que a su juicio se necesita articular la mayor presión internacional para lograr, con urgencia, una transición que garantice el retorno de la democracia al país.

La transición en Venezuela debe materializarse pronto, porque nuestra nación está sumergida en una profunda crisis humanitaria y está tomada por el crimen organizado promovido por la dictadura. Por eso nos hemos convertido en una amenaza para la estabilidad de la región.

La enorme oleada migratoria que ha expulsado a millones de venezolanos a todas partes del mundo, es producto de que el país está padeciendo una crisis humanitaria sin precedentes, que Maduro originó y que tiene sin alimentos ni medicinas a la mayor parte del país.

Después del 10 de enero ningún actor de la comunidad internacional debe considerar a Nicolás Maduro como jefe de Estado, por considerar que usurpa el cargo, luego de apropiárselo mediante las elecciones fraudulentas e ilegales del pasado 20 de mayo.

El 10 de enero del año entrante es una fecha clave, porque no habrá nuevo presidente debido a que no se realizaron elecciones libres. En enero, Nicolás Maduró sigue usurpando el poder. No lo reconocemos como presidente y no estamos solos, la comunidad internacional nos respalda en este desconocimiento.

Estamos claros en que no es una fecha mágica, pero vamos a seguir fortaleciendo la organización en cada municipio para llevar el país a la transformación y las conexiones internacionales para la presión. El cambio no depende de una fecha sino del trabajo de todos nosotros para liberar a Venezuela.

En Venezuela no habrá cambios mientras Maduro esté en el poder, por lo que reitero la necesidad del apoyo y la presión conjunta de todas las democracias latinoamericanas.

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