Cae el petróleo, cae la economía ¿ Caerá Maduro?

Imagen: Cortesía de The Economist

Por Alfredo Michelena.

La situación económica del país es cada vez más aterradora.  No es solo que el PIB  ha caído 54% desde que llegó Maduro y sigue su derrumbe, sino que el petróleo, fuente casi única de las divisas necesarias para un país netamente importador, está bajando en producción y precio. Las perspectivas para 2019 son tétricas a menos que haya un cambio de timón.

 

El precio del petróleo cae

Varios son los factores que han empujado los precios hacia abajo. Comencemos con los más conocidos: los inventarios y la producción de petróleo siguen creciendo y la economía, se está ralentizando.  Hay temor de que se dé una sobreoferta.  Un temor que se incrementa pues las sanciones que impuso EE.UU. a Irán no son tan duras como parecían a primera vista. Trump dio muchas excepciones a muchos países.  Ellos son China, Corea del Sur, Grecia, India, Italia, Japón, Taiwán y Turquía.  Cinco de los cuales son los mayores consumidores de petróleo de Irán.  En todo caso esta decisión se habría tomado en la inteligencia que ellos buscarían otras fuentes de petróleo para cumplir con el “embargo”.

En ese juego entraría Arabia Saudita, país que anunció aumentaría  su producción y con esto supliría esta falta.  Los saudíes estarían dispuestos a aumentar su producción de uno a dos millones de barriles diarios.

Por otro lado EE.UU. viene aumentando vertiginosamente la producción y la disponibilidad de petróleo, convirtiéndose en el primer productor de petróleo del mundo con 11,3 millones b/d.  El incremento de sus inventarios los ha puesto por encima de la media histórica, según  la Agencia de la Energía de EEUU.

También, la producción petrolera  norteamericana es ahora el doble que lo  se producía al final de la década pasada. Y en esto el famoso “fracking” ha jugado un papel muy importante.

Recientemente, la  OCDE señaló que el crecimiento del PIB mundial pudiera haber llegado a su pico. Lo calculó para este y el próximo año en 3,7%.  China sigue siendo el motor económico del mundo con 6,7% y  6,4%. para esos años.

En todo caso los precios del petróleo cayeron a sus niveles más bajos esta semana siendo esta la séptima semana en que esto está sucediendo. El precio del Brent cayó de $84 a $60 dólares en un mes.

El crudo venezolano

El ministerio de Petróleo venezolano informó el 23 de noviembre, que el precio del crudo la semana pasada fue 405,30 yuanes, unos 59 dólares por barril – recuerden que ahora dan los precios en yuanes.  Un 15% menos que lo cotizado al comienzo de mes. Esta sería la séptima semana consecutiva de caída del precio de la cesta venezolana.  En cuanto a la producción, ella bajó a niveles de 1949, con 1,17 millones b/d, casi 40% menos que en 2017.   Se estima que solo por el derrumbe de la producción Venezuela dejó de percibir cerca de US$33.000 millones. Hoy por hoy, Colombia exporta más petróleo que Venezuela.

Paradójicamente, en septiembre pasado Maduro declaraba que había iniciado un plan anual “para llegar al doble de la producción petrolera que hoy tenemos. Debemos cumplir grandes metas, entre ellas un millón de barriles de petróleo para China“. Mas hasta ahora nada indica que esa tendencia a la baja de la producción se haya revertido con las medidas que el gobierno ha tomado en la industria.

Maduro aseveró que necesita US$5.000 millones para recuperar a PDVSA – aunque la mayoría de los estudiosos consideran que la cifra sería muy superior. Y agregó que  China financiaría no solo el aumento de la producción petrolera sino de la producción del oro.

Chinos pa’rato

La noticia de ese préstamo chino habría que agarrarla con pinzas pues este tipo de anuncios ya ha sido hecho en ocasiones anteriores y el dinero no se ha visto.  En todo caso los chinos pusieron como condición participar en la elaboración de ese plan de recuperación. Como se desprende de la confesión de Maduro de que “China nos va a ayudar con los mejores investigadores, los mejores científicos, al desarrollo del programa de recuperación económica” – imagínense si fueran los norteamericanos y entonces se oirían los gritos de “la garra imperial se hinca en la patria”.

Se trata de que el centro de investigación del Consejo de Estado chino y  del Banco de Desarrollo Chino asesorarán  y evaluarán de forma  “permanente” el plan de desarrollo económico.  En últimas vienen a cuidar su “reales” y asegurarse que fluirá el petróleo.

Lo mismo a lo que vinieron los rusos. Igor Sechin, presidente de la petrolera rusa Rosneft, estuvo reunido con Maduro para quejarse de los retrasos en los envíos de petróleo acordados para pagar la deuda con ese país. Deuda que según Reuter  alcanzaría al menos a US$17.000 millones.

“Real no hay”

Las deudas por pagar se amontonan y no se pagan, pero no se ha declarado “default”  o impago de la deuda pues el régimen ha optado por lo que se llama un pago selectivo- se pagan unos y otros no. Las deudas no pagadas  a su vencimiento acumulan desde el año pasado más de US$4.500 millones. Entre el gobierno y PDVSA deben pagar unos US$3 mil millones antes de que acabe de 2018, lo que es más de un tercio de las reservas de divisas que tiene el  Banco Central.

Ya Venezuela resolvió o mejor dicho corrió la arruga de la deuda por la que podía perder CITGO.  Es la deuda por la expropiación de la compañía canadiense Crystallex International Corp. El gobierno de Maduro acaba de pagar $425 y se comprometió a pagar el resto a comienzos de año. Pero a esto habría que agregar unos US$10 millardos de deuda a pagar en 2019, de ella cerca del 40% es de PDVSA.

El petróleo no deja ganancias, ya que 80% de lo que se produce se usa para pagar en especie la deuda a China, Rusia e India. Como el petróleo genera el 96% de las divisas, en la actualidad no se están generando las divisas que se requieren para abastecer al país, invertir y pagar las deudas.

Según Ecoanalítica, en 2018 se produjeron un promedio de 1.200 b/d los cuales se utilizaron 400 b/d para el pago de la deuda y 800.000 b/d para el flujo de caja que permite las importación de alimentos, medicinas y otras necesidades  del gobierno, la industria y la sociedad.  Para 2019 la firma consultora proyecta apenas  550.000 b/d  y solo 250.000 b/d para los gastos, por lo que  habrá una diferencia de US$10 millardos entre los ingresos y los gastos en divisas del régimen.

2019: año terrible

La combinación de la caída de la producción petrolera y de su precio, no presagia un “venturoso 2019”. El asunto es tan crítico que el economista Asdrúbal Oliveros  de Ecoanalítica, recientemente aseveraba que “Venezuela pudiera dejar de ser exportador de petróleo para 2019, el Gobierno tendría que dejar de pagar deudas a sus aliados comerciales y se espera un aumento importante de venezolanos dependientes de las remesas“.

Esto explica la venida de chinos y rusos a Venezuela.

Con una inflación que seguramente cerrará en el millón por ciento y una estimada de en 10 millones por el FMI y con la continua caída de la producción y del precio del petróleo, lo que se espera es que 2019 sea un Annus horribilis.

Incluso esto lo reconocen connotados chavistas como Rodrigo Cabezas quien fue ministro de Finanzas de Chávez y quien apuntaba que si no hay “un programa antiinflacionario o un diseño estratégico…tendremos el sexto año de recesión”.

Cabezas pide entre otras cosas  “un programa de estabilización macroeconómico y la suspensión de control de cambio”.

Pero como sabemos, el régimen no está dispuesto a cambiar su modelo económico y sigue manteniéndolo a lo “soviético”, es decir a lo “cubano”.  Pues a pesar de que pide – o “acepta”- asesoría a china, no está dispuesto a dejar un libre mercado para que las empresas privadas se desarrollen como en el legendario país oriental.

En lo que sí parece estar cediendo, es en la aceptación de la ayuda internacional, al menos la de las Naciones Unidas.  Para noviembre el régimen solicitó ayuda alegando que “el imperialismo norteamericano nos está persiguiendo y bloqueando” y le fue aprobado US$9,2 millones para salud y alimentación de mujeres embarazadas y niños, que será manejado por UNICEF. Lo que es aceptar la existencia de una crisis humanitaria.

La situación económica y social del país presagia la urgencia de un cambio, pero sin una acción política coherente ese cambio seguirá a la espera mientras todo se sigue deteriorando.

 

 

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