Migración venezolana en TransMilenio de Bogotá

Por Jaime Granda

***Una alianza espontánea entre un grupo de abogados y estudiantes de la Universidad Nacional de Bogotá muestra solidaridad con la diáspora venezolana.

El diario El Tiempo de Bogotá dedicó importante nota con video el pasado fin de semana sobre el movimiento de los migrantes venezolanos en el sistema de transporte TransMilenio de la capital de Colombia.

Destaca que desde las 5:30 de la mañana de cada día y hasta las 10:30 de la noche llegan por cientos los inmigrantes venezolanos a la céntrica parada del transporte estación Héroes. Hombres, mujeres y niños acuden a desayunar, almorzar y cenar porque pueden comprar las arepas tradicionales que comían en Caracas, Maracaibo, Barquisimeto y demás ciudades que allí venden sus compatriotas dedicados al negocio de la alimentación. Esa estación es como un parque de venezolanos, dice el periódico. Algunos comentan que allí se sienten como entre hermanos, entre familia.

La mayoría de los inmigrantes se gana la vida a punta de vender caramelos, hacer piruetas, ofrecer canciones o distraer a los usuarios del TransMilenio con adivinanzas.

La estación Héroes les sirve para interactuar y conectarse con sus compatriotas y cualquiera que desea ofrecer información o estudiar el fenómeno debe acudir a las unidades de ese servicio que atraviesan toda Bogotá.

Precisamente, un bufete de abogados de Bogotá, cuyos creadores agradecen el trato a algunos familiares, que décadas atrás, tuvieron que emigrar a Venezuela, decidieron ayudar a esos que se mueven en el TransMilenio y para ello comenzaron a repartir papeles con información para quienes quisieran legalizar su situación.

Con esa iniciativa del grupo de abogados surgió desde abril pasado una alianza estratégica espontánea con los Mediadores Sociales de la Universidad Nacional. Los estudiantes universitarios se encargaron de informar a los migrantes venezolanos sobre las posibilidades de mejorar su situación y de captar a quienes necesitaran alguna ayuda especial o un contacto determinado para resolver su estadía.

Luego, ese bufete de abogados fue convocado, entre otras instituciones, a los fines de aportar insumos para la elaboración del Plan de Acción de la Sociedad Civil de las Américas, sobre migración y refugiados Venezolanos, al encuentro celebrado los días 18 y 19 de septiembre pasados en la Universidad de Georgetown, Washington.

Toda esta solidaridad debe ser agradecida y divulgada para que las mayorías entiendan que “toda diáspora es buena, y Venezuela es el mejor ejemplo: creció gracias al aporte que hizo la inmigración”, tal como afirma el sociólogo de origen canario Tomás Páez Bravo, autor del estudio y programa de radio “La voz de la diáspora”, quien es profesor en la Universidad Central de Venezuela (UCV) en las áreas de Estrategia Empresarial, Emprendimiento, Innovación, Calidad, Productividad y Metodología de investigación.

Páez Bravo agrega que  al repasar cómo Venezuela ha recibido, históricamente, comunidades de migrantes españoles, italianos, libaneses, sirios o colombianos, está convencido de que las diásporas disminuyen la pobreza, y apunta a una relación directa entre migración y emprendimiento.

El profesor universitario fue uno de los miembros fundadores del movimiento de calidad y productividad para Venezuela y los países andinos. Es Coordinador del observatorio PYME de Venezuela y valora el aporte de los estudiantes de Bogotá en este proceso.

@jajogra

 

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