Salesianos analizaron en Turín la crisis venezolana

Por.- Eduardo Martínez/ Corresponsal en Italia

La casa madre de los Salesianos en Turín fue este miércoles 19 de septiembre escenario de una conferencia especial sobre la grave crisis humanitaria que vive Venezuela.

Aprovechando que todos los obispos venezolanos se encuentran en Roma para una visita al limina, la Missioni Don Bosco invitó a los obispos salesianos Jonny Eduardo Reyes –obispo de Puerto Ayacucho -, y a Pablo González –obispo de Guasdualito -, para exponer de primera mano las características de una situación que  comienza a conmocionar al mundo.

Igualmente, en el evento participaron María de Jesús Requena, presidenta de la Asociación Venezuela en Piemonte; la antropóloga María Eugenia Esparragoza, profesora de la Universidad de Génova; y Ester Negro, foto reportera de Missioni Don Bosco.

En la invitación enviada por la Missioni Don Bosco, que gestiona las casas de la congregación en 160 países, se señaló que “la revolución bolivariana en Venezuela se ha convertido en una pesadilla para los venezolanos. Tanto, que millones se están fugando. Por esta razón muchos están hablando, y son prudentes, de una involución”.

En su convocatoria a la conferencia, denominada “Involución Venezuela: del sueño bolivariano a la pesadilla de la crisis”, los salesianos resumieron la crisis en los siguientes términos:

“Propugnada por un personaje carismático, Hugo Chávez, la transformación de Venezuela de una democracia dominada por un poder económico a menudo subalterno a presiones extranjeras, a un régimen ideologizante que ha dilapidado la riqueza del país, presenta ahora su dramática cuenta. La pérdida del poder de compra del salario, el crecimiento de la violencia para procurarse medios de subsistencia, el miedo a expresarse por la represión en las plazas y en los medios, están generando el éxodo de masas más voluminosas en la historia de toda la América Latina. En manos del presidente Nicolás Maduro, sucesor del líder carismático, ese mismo sueño bolivariano está modificando sus rasgos, para transformarse en una pesadilla”.

Los obispos venezolanos demostraron con sus exposiciones, que no se chupan el dedo ante las actuaciones del régimen que han generado la grave crisis humanitaria.

Monseñor Jonny Eduardo Reyes (SDB), obispo de Puerto Ayacucho, no se anduvo con vueltas para perfilar las características del régimen bolivariano.

Al señalar que solo el 15% de la población “está bien” y  “no sufren la crisis. Sabemos quienes son”, afirmó que ese 15% es el  que tienen el poder de la información.

“Se dice lo que se puede vender. En la política de información del gobierno, en el estilo cubano, el odio es sistemático. De tanto repetir un mensaje, el mundo cree que es verdad. La situación es difícil”.

Al señalar lo anterior, recordó que el ejemplo es Cuba. Al preguntársele que luego de 55 años, ¿qué efecto ha hecho la presión internacional sobre el régimen cubano?, contestó: “Ninguna”, para luego citar que en Siria, luego de 8 años, ha sucedido lo mismo.

“Siento que en la ONU y en la OEA, no se sabe si las presiones internacionales tendrán efecto”, advirtió.

Haciendo un llamado a reflexionar, Monseñor Reyes también advirtió que “hay muchos intereses” y se pronunció por “desmontar la hipocresía internacional”.

“Nosotros que hemos tenido la visita al limina en el Vaticano, nos reunimos con el canciller de la Santa Sede, Pietro Parolin. Hablamos de esto”, informó el obispo.

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Regresando a la hipocresía internacional con respecto a la crisis venezolana, también recordó que muchos están tras los minerales y riquezas venezolanas. “El petróleo está ahí, el oro está ahí, los minerales. Hay países que quieren comprar a bajo precio esas riquezas, (…) y hasta llegan al sostenimiento del régimen”, dijo.

En ese contexto internacional, el obispo Reyes dijo no entender como en Nicaragua y Bolivia apoyan a una dictadura.

Asimismo, Reyes resaltó que el gobierno no dice que es un “régimen”, una “dictadura”. Así como tampoco “salen de la ONU o de la OEA, porque no se quitan la máscara y dicen que son una democracia”.

Por ello, señaló: “hacen elecciones donde no asiste la oposición, para decir que ganaron”. Lo que calificó como “una hipocresía de Estado”.

Monseñor Pablo González (SDB), obispo de Guasdualito –la diócesis más  joven de la Iglesia en Venezuela ( 2 años y medio)- se refirió a las características sociológicas del venezolano en la frontera con Colombia.

Monseñor González advirtió que antes, “en la mentalidad del venezolano más pobre”, estaba la ilusión que había que progresar, y que la manera de hacerlo era la educación. “Lucharon porque sus hijos estudiaran para echar adelante”. Pero que sin embargo, en la actual crisis, y estando en la frontera, “la situación ha llevado a los padres a decir que no vale la pena estudiar, que con el bachaqueo se gana más”.

Para el obispo las consecuencias de este “bachaqueo” (mercado ilegal) afectan la moral, es un riesgo para las personas, y encuentra que se aprovechan de la gente que menos tiene.

“El bachaquero expone su vida. Se entra en lo ilícito, entrando en la mentira de la trampa. Eso daña la mentalidad del venezolano y favorece la doble moral”, dijo.

Agregó que en la frontera “los militares no van a atender a nadie, van a buscar dinero, a rebuscarse. Es una cosa dolorosa”.

Señaló que mientras que los productores son “muy perseguidos” para que vendan a precios muy bajos, los vecinos “compran la mercancía a precios regulados para revenderla al precio internacional al otro lado de la frontera”, en Colombia.

Finalmente, Monseñor Pablo González afirmó que el de Venezuela es un Estado que favorece “la corruptela en la frontera”. “Si no entras en la corrupción, te chantajean”.

 

Antes de que intervinieran los dos obispos venezolanos, la foto reportera Ester Negro expuso sus impresiones de una reciente visita a Venezuela (en febrero).

Relató su sorpresa al llegar a Caracas. “Aparenta una especie de normalidad. Hay la iconografía de la propaganda”. Pero se percató que en una ciudad de unos 3 millones de habitantes, “no hay tráfico. No hay actividad comercial. No hay camiones que transportan alimentos. En los supermercados no hay nada. Los estantes están vacíos”.

Al profundizar sobre la situación que encontró en febrero de este año, la foto reportera advirtió que “la situación es cada vez peor”.

Negro no pudo evitar las comparaciones del precio de la gasolina con respecto al agua potable. “No hay proporción”, dijo.

También le sorprendieron los 150 metros de cola que vio a las puertas de un banco, para que lograran retirar unos pocos bolívares, que no son sino unos céntimos de euro.

Fue terrible su diagnóstico de la crisis, luego de visitar varias casas salesianas en Caracas, Valencia y Barinas. “Hay hambre. En lo rural es peor. Ir a trabajar cuesta más que el salario. Un caucho usado, cuesta más de 40 salarios mínimos. Solo viven bien, los que se garantizan un sueldo en dólares. Tienen  efectivo”, dijo.

Sobre la situación de las escuelas salesianas, mencionó que de 11.500 estudiantes que habían iniciado el año escolar en octubre (2017), para febrero sobrevivían sólo 8 mil.

Finalmente, Ester Negro expresó su incomprensión sobre la crisis venezolana, al señalar que “Venezuela era considerada primer mundo. Ahora sucede lo contrario”. Aunque le llamó poderosamente la atención, de que en el avión a Caracas, los pasajeros “eran solo italianos y chinos”.

La profesora venezolana Maria Eugenia Esparragoza, tiene 23años en Italia. Auto definida como de izquierda, ella es crítica del régimen bolivariano.

Aseguró que después de 20 años del sueño bolivariano, Rinvoluzioni significa una revolución con involucion.

En este sentido, razonó que la involución del proceso revolucionario: “está caracterizada por violaciones de derechos humanos, detenciones abusivas”, y que en este régimen, las palabras “democracia y socialismo” están contrapuestas.

Su exposición estuvo acompañada de citas de los trabajos del periodista venezolano José Pulido.

Asociación Venezuela en Piemonte

En la conferencia organizada por los salesianos en Turín, participó María de Jesús Requena, presidenta de la Asociación Venezuela en Piemonte.

Requena informó que siendo la asociación de naturaleza cultural,  sin fines de lucro y no política, existen para dar a conocer a los italianos la situación venezolana, rezar “por nuestros muertos”, apoyar a los detenidos, y ayudar a que los venezolanos que llegan a Italia, tengan un estatus legal que garantice sus derechos de permanencia en Italia y su integración a la sociedad piemontesa.

 

 

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