Grano a grano, Pietro Carbone construye su imperio cafetero en la accidentada Venezuela

Por Jeni Herrera

Hoy por hoy, son muchos los venezolanos que luchan contra dos interrogantes: quedarse en su país o buscar nuevos horizontes. No es el caso de Pietro Carbone, barista venezolano de ascendencia italiana y director de la Accademia del Caffe. Nuestro entrevistado responde, sin titubeos, que su apuesta es seguir “creyendo y apostándole a Venezuela”, sin titubeos.

Por ello, tras entrenarse y certificarse en el Instituto Nacional del Espresso Italiano y por la Specialty Coffee Association of Europe (SCAE) (Asociación de Cafés Especiales) regresó a su país natal para emprender una “cruzada” que lo lleve a coronar su objetivo de profundizar el conocimiento sobre el café con catas, degustaciones y cursos de barismo:

“Yo quiero que todo el mundo beba, viva y entienda el café como yo lo puedo ver. Eso ha llevado que, actualmente, después de siete años, ya tengamos más de 15.500 personas evangelizadas por estas aguas tintas”, asegura orgullosamente Carbone.

Accademia del Caffe Carbone Espresso

Este espacio caraqueño, ubicado en una de las mejores zonas de la capital venezolana, está dedicado a la enseñanza, cultura, promoción del café y del barismo. Fue fundado oficialmente el 12 de abril del año 2013. Sin que sea casualidad, es la fecha en que se conmemora, en Italia, el Día del Espresso.

Desde que entras a la Accademia el aire está impregnado con aroma de café. Por supuesto, en lo que entras te ofrecen una taza:

─ ¿Ya tomaste café?, me preguntó Pietro.

─ Me acabo de tomar dos espressos. ¡Muchas gracias!

A primera vista, te encuentras con una sastrería, “el negocio de la familia”. Es que fue el reconocido sastre siciliano, Nino Carbone, padre de Pietro, quien tuvo la misión de enseñarle a su hijo a tomar el espresso. Eso sí, “sin azúcar”.

─ ¿Por qué “sin azúcar”?

─ Soy muy purista. Técnicamente, ese ingrediente lo que hace es contrastar un poco la acidez. No oculta el amargo. Mi trabajo es que no lo necesite, pero es tu gusto… ¡Échalo a perder como tú quieras! No me voy a poner bravo, aclara Carbone.

En el piso de arriba del edificio están dos máquinas profesionales de café espresso, del clásico de este mundo, Rancilio. Seis molinos, accesorios necesarios para calentar la leche y diversos instrumentos para las prácticas como las tazas, termómetros  dispensadores de cacao y de sirope. También, posee una tostadora de laboratorio para que los alumnos puedan entender íntegramente el proceso del café, desde su historia, pasando por el grano y llegando hasta la taza

El proceso de formación se inicia con el “Curso Básico”, para aprender a preparar espressos y cappuccinos. Continúa el segundo nivel,  “Espresso Lab”, donde con molinos y varios granos se busca obtener el mejor espresso posible. Finalmente, en “Cappuccinos y Latte Art” se aprende todo lo referente a la textura y temperatura correcta de la leche y a la ejecución de dibujos, para decorar la presentación del café.

Durante este trayecto educativo, las catas de espresso se destacan como las “consentidas” de Carbone:

“Usamos el método de análisis sensorial, para determinar los atributos y los defectos de los diferentes granos y tostados”. 

Para leer la entrevista completa publicada en Gourmet 58, pulse aquí.

 

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