Batacazo alemán en el Mundial, o la maldición de los campeones

Por ROBERTO MANSILLA BLANCO

GALICIA.- La vigente campeona, Alemania, sucumbió a la denominada “maldición de los campeones” al quedar eliminada en la primera fase tras perder con Corea del Sur. Con ello, cae uno de los grandes favoritos para llevarse la copa, toda vez Argentina, actual subcampeona, consiguió una dramática clasificación a octavos de final y Brasil parece convencer a la crítica futbolística.

El Mundial Rusia 2018 se quedó sin su campeón defensor. La potente Alemania, favorita en muchas quinielas para revalidar su título conquistado en 2014, se quedó fuera en la primera fase, al perder con Corea del Sur 2-0. El batacazo alemán permitió a los sorprendentes Suecia y México sellar sus respectivos pases a octavos de final del Grupo F.

Lo de Alemania es una historia ya conocida en ediciones anteriores. Es la denominada “maldición del campeón”. El defensor del título que queda fuera a las primeras de cambio. Esto ha sucedido en cuatro de los últimos cinco Mundiales y, como es evidente, resulta una inexplicable maldición.

Pasó con la Francia de Zidane en el Mundial Corea-Japón 2002, con la Italia de Buffon y Cannavaro en Sudáfrica 2010 y con la España de Iniesta y Xavi en Brasil 2014. Ahora le tocó el turno a Alemania, prorrogando cuatro años más otra extraña “maldición”: ningún campeón repite título. El último que lo hizo fue el Brasil de Pelé y Garrincha en 1958 y 1962.

Para Corea del Sur, esta histórica victoria 2-0 ante Alemania tiene otros   precedentes. Como sus vecinos de Corea del Norte, que derrotaron a Italia en el Mundial 1966 para eliminarla en la primera fase, ahora los surcoreanos hacen lo mismo, pero esta vez contra el vigente campeón. Y de paso se tomaron la revancha de la derrota en semifinales del Mundial 2002 celebrado en tierras coreanas, cuando perdieron 1-0 con los germanos, imposibilitando su pase a la final.

El “Panzer” se desinfló

A pesar de los precedentes ya descritos en esta extraña “maldición de los campeones”, lo de Alemania no tiene explicación fácil. El equipo llegaba prácticamente blindado con sus máximas estrellas, en particular la “vieja guardia” campeona en el Mundial 2014. 

En este sentido, la “Mannschaft”, como se le conoce a la selección germana, recuperó de una larga lesión a su portero y capitán Manuel Neuer, flanqueado por los defensores Hummels y Boateng, los medios Toni Kroos, Sami Khedira y Mesut Özil y los atacantes Thomas Müller y Mario Gómez. Todos ellos fortalecidos por la savia de la nueva generación liderada por el defensor Kimmich y el atacante Timo Werner, bajo la batuta del artífice de los recientes éxitos alemanes: el seleccionador Joachim Löw.

Con estos pergaminos, a nadie se le pasaba por la cabeza la temprana eliminación alemana. Es cierto que el grupo F era en cierta medida complicado, pero no inaccesible para los germanos. México es una tradicional oncena de notable nivel en los Mundiales, Suecia es competitiva y venía de sorprender al eliminar a Italia en la repesca de clasificación y Corea del Sur es una potencia asiática con experiencia mundialista.

Pero las cosas se torcieron desde el principio para los de Löw. La derrota en el debut ante México (0-1) levantó las alarmas, principalmente por la incapacidad de los alemanes para anotar goles. Dominaban pero también dejaban espacios libres propicios para contragolpes contrarios, como pasó con el gol mexicano.

Para los aztecas, esta victoria dulcificó “agravios” anteriores cometidos por los germanos, tales como la eliminación mexicana en cuartos de final de su Mundial México 1986 por tiros penales (1-4) y la de octavos de final del Mundial 1998 (1-2).

El segundo encuentro de Alemania, contra Suecia, era dramático y decisivo. Y aquí también se presentaron fuertes preocupaciones sobre la fluidez del juego germano. Los suecos se adelantaron en el marcador y Alemania tardó en remontar, a mediados del segundo tiempo y en el descuento, con el espectacular gol de tiro libre de Kross al minuto 95. La victoria germana fue un bálsamo que no presagiaba el drama final.

          Todo quedaba para la última jornada del miércoles 27. El rival alemán era la ya eliminada Corea del Sur. Eliminada pero con dignidad. Los surcoreanos también tenían deudas pendientes con los alemanes, como aquella dolorosa derrota de semifinales del Mundial 2002. Y eso pareció gravitar de alguna manera en los competitivos jugadores asiáticos.

El empate a cero en casi todo el partido, con escasas ocasiones claras de gol para Alemania, no era un buen presagio, toda vez en el otro partido del grupo, Suecia, avanzaba goleando a México 3-0. Un gol alemán ponía fuera a los aztecas. Pero ese gol no llegaba. El que llegó fue el de los surcoreanos, también en el tiempo de descuento, que en lo que va de Mundial parece ser el verdadero tiempo decisivo.

Los surcoreanos sorprendieron al minuto 92 con un gol de VAR, toda vez la desesperación alemana llevó a su portero Neuer a buscar el gol en puerta surcoreana. Esta osadía le llevó a perder un balón y al contragolpe surcoreano para anotar en puerta vacía. El 0-2 era inalcanzable y clasificaba a suecos y mexicanos, dejando fuera a la vigente campeona y confirmando la extraña “maldición de los campeones”.

Un contexto de asombros

Nunca antes había quedado Alemania eliminada de una primera fase mundialista. El único precedente fue el Mundial Francia 1938, cuando no existían fases de grupos al ser un torneo de 15 países. La entonces Alemania nazi,  que ese mismo año se había anexado a Austria por lo que los jugadores austríacos pasaron directamente a las filas germanas,   clasificó directamente a octavos de final, donde fue derrotada por Suiza 4-2.

Pero el contexto actual es tan incierto como inexplicable. No se sabe si el seleccionador Löw, tras 14 años en la dirección técnica, finalmente renunciará a pesar de haberse comprometido a quedar hasta la Eurocopa 2020.

El Mundial 2018 también traía en perspectiva un relevo generacional en la selección teutona. Muy posiblemente Neuer, Boateng, Kroos, Özil o Müller ya no estén en la próxima cita de Qatar 2022. En Rusia, la “Mannschaft” firmó un fracaso histórico que muy seguramente traerá una renovación general.

Sin Alemania, Brasil y Argentina respiran

Eliminada Alemania, la otra gran favorita, Brasil, cumplió con los pronósticos ese mismo miércoles 27. Sufrió, pero finalmente impuso su ritmo para clasificar a octavos de final. El camino tampoco fue fácil, tras empatar en su debut (1-1) con la siempre difícil Suiza, y vencer posteriormente en el descuento 2-0 a Costa Rica, que quedó así eliminada. Pero el broche final fue óptimo, ya que ganó a Serbia 2-0 para sellar su pase como primera de grupo.

En este partido, Brasil mostró probablemente su verdadero nivel. Orden táctico defensivo, juego colectivo donde destacan el trabajo incansable de Paulinho y Casemiro en la medular y la conducción de Coutinho.

Mención especial para el astro Neymar, para quien la presión por ganar el Mundial le juega a veces unas malas pasadas. Anotó su primer gol ante los costarricenses pero su imagen llorando al final del encuentro, como intentando sacudir el estrés, y las revelaciones off the record de una circunstancial pelea con su compañero Thiago Silva durante el lance de este partido, dan a entender el nivel de tensión y de exigencia que existe dentro de la canarinha.

Suiza clasificó como segundo, tras igualar 2-2 con Costa Rica, que se despide del Mundial con buenas sensaciones.

Los clasificados en los grupos E y F se enfrentarán en octavos de final. Ya está todo decidido: los emparejamientos serán Brasil-México y Suiza-Suecia.

Por su parte, Argentina logró su pase de manera dramática y agónica el martes 26, al derrotar 2-1 a Nigeria. Como segunda del Grupo D, pero con la moral en ascenso. Se enfrentará este sábado 30 a Francia, un duelo de alto nivel.

La Argentina de Messi ha vivido en una especie de ruleta rusa durante este Mundial. Decepcionó en su debut ante Islandia y fue humillada por Croacia, una selección que muestra sus legítimas credenciales para sorprender en este torneo.

La victoria ante Nigeria permite a los dirigidos por Jorge Sampaoli seguir adelante en el Mundial. Precisamente, el cotejo ante los africanos dejó imágenes sintomáticas de lo que sucede dentro del seleccionado argentino.

En un  momento decisivo, Messi finalmente decidió tomar las riendas de la selección, literalmente hablando. Marcó el gol inicial y fue constante su capacidad para imponer y arengar a sus compañeros durante el encuentro. Pero un hecho fue característico durante el segundo tiempo, que revela quién es el que realmente manda en la selección argentina.

Con empate a un gol, el técnico Sampaoli realizó una inédita acción: consultó a Messi desde el banquillo si debía meter al atacante “Kun” Agüero. Con gesto inmediato y boca tapada para que las cámaras no describiesen lo que decían sus labios, Messi aprobó el cambio. Este gesto acrecienta las sospechas, cada vez más evidentes, de que es Messi quien manda y dirige la albiceleste.

Por lo demás, la Argentina que venció a Nigeria mostró cambios importantes que revitalizaron sus expectativas en el Mundial. La inclusión del debutante portero Franco Armani demostró ser un acierto por su seguridad, muy diferente de su antecesor Caballero. El regreso a la defensa de Marcos Rojo, autor del gol decisivo, también fue importante. Como también fue decisiva la de Ever Banega en la medular, que ayudó a Messi y Mascherano a la hora de darle equilibrio. Y en los tramos finales del partido, el ingreso del joven atacante Pavón, rápido y desequilibrante, dio muestras de mayor fluidez en el ataque argentino, así como dejó entrever que hay relevo generacional.

No obstante, Argentina sigue mostrando dudas. No tiene patrón de juego definido, y los experimentos con jugadores son una constante. Puede que la alineación ante Nigeria ofrezca las claves de cómo será la actitud y el juego argentino ante el difícil encuentro de octavos de final ante Francia.

Sin Alemania, otras favoritas como Brasil, Argentina, España, Portugal y Francia, así como aspirantes como Croacia, Bélgica o Inglaterra, parecen respirar tranquilos. El declive del “panzer” ya no será una amenaza a sus aspiraciones al título.

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