Zidane tira la toalla

Por ROBERTO MANSILLA BLANCO

Corresponsal en España

La inesperada y enigmática dimisión de Zinedine Zidane al
frente del Real Madrid apenas unos días después de alcanzar la
histórica 13º Champions League parece presagiar un final de era en el
cuadro merengue. Con la conmoción sobre su adiós, el Madrid está ahora
a la espera de la decisión del astro Cristiano Ronaldo sobre su
futuro.

       El mismo día que España estaba en vilo por la moción de
censura contra Mariano Rajoy, el técnico francés del Real Madrid,
Zinedine Zidane, sorprendió al mundo futbolístico anunciando su adiós
como entrenador del cuadro merengue, recientemente flamante campeón de
la Champions League.
El jueves 31 de mayo fue intenso en en Madrid. Zidane se
presentó en la Ciudad Deportiva madridista para sorprender con una
inesperada rueda de prensa. Un día antes, en la más absoluta
discreción, le había comunicado formalmente al presidente del Real
Madrid, Florentino Pérez, y al capitán del equipo, Sergio Ramos, que
dejaba la dirección técnica del club.
Un súbito final del que nadie daba crédito en Madrid, y menos
cuando a Zidane se le había renovado el contrato como entrenador y
preparaba la próxima temporada. Precisamente, el estado actual de la
plantilla ante el futuro inmediato del Real Madrid pudo pesar
poderosamente en su dimisión como entrenador.
Zidane llegó al Madrid como jugador en 2001. Fue una apuesta
personal del presidente Florentino Pérez en su primera etapa de
mandato. Se retiró como jugador en 2006 tras ganar la Champions de
2002, el Mundial de Clubes ese mismo año y la Liga española en 2003.
Su estela de genialidad y elegancia se trasladaron al banquillo, donde
triplicó los éxitos.
Como técnico, Zidane llegó a la máxima dirección del Real
Madrid en enero de 2016, sustituyendo al entonces defenestrado Rafael
Benítez. Antes había sido entrenador del Real Madrid Castilla, la
cantera del primer equipo, y ayudante del técnico Carlo Ancelotti, con
el que ganó la décima Champions del Real Madrid en 2014.
Desde entonces, Zidane ha ganado como entrenador nueve títulos
en dos años y medio: tres Champions League, una Liga española, dos
Mundiales de clubes, dos Supercopas de Europa y una Supercopa de
España. Se había ganado el cariño y el respeto del madridismo, que
observaba prácticamente como inverosímil su salida del club.
Un cambio
para ganar
En una rueda de prensa donde Florentino Pérez mostraba un
rostro cariacontecido y triste, incapaz de digerir con facilidad lo
que estaba presenciando, Zidane habló de la necesidad de “un cambio en
el equipo”, que comenzara por él mismo.
Insistió en esta lectura, el de la necesidad de cambio, para
que el Madrid “siga ganando”. Habló de evolución, de que su marcha no
es un adiós sino un hasta luego. Palabras que resonaron enigmáticas
para la mayoría de los asistentes.
Desde entonces, todo son especulaciones aunque “Zizou” dejaba
claro que su despedida era por el desgaste y la exigencia del puesto.
Su lectura del momento actual da a entender su sagacidad e
inteligencia para darse cuenta de que el Real Madrid está al borde de
un final de ciclo, donde jugadores representativos como Cristiano
Ronaldo muy probablemente ya no estén la próxima temporada.
La sensación de final de ciclo, por razones probablemente
biológicas pero también de posible acomodamiento a un status
determinado, a pesar del resonado éxito de la 13º Champions ganada el
pasado 26 de mayo, deja entrever que Zidane no está dispuesto a
desgastar su prestigio una temporada más, donde la exigencia hacia su
él y su equipo se intensificará. Prefirió irse en la cima de la gloria
futbolística, antes que quemarse en el cruel carrusel que deja el
fútbol con el paso del tiempo.
Durante la rueda de prensa, Zidane dejó entrever algunas
claves de porqué se marcha ante el eventual final de ciclo en el
Madrid. Dijo que el título que más le emocionó fue la Liga conquistada
el año pasado, incluso por encima de sus históricas tres Champions.
El gris papel del Madrid este año en la Liga, tercero en la
tabla de clasificación a casi 20 puntos de distancia del campeón F.C
Barcelona, parecieron persuadir a Zidane de parar la marcha y dar paso
a un cambio. Esto puede determinar una clave de su desgaste que ha
propiciado su salida: que sus métodos de trabajo ya no eran
completamente escuchados, que su mensaje no llegaba a los jugadores,
acomodados a un determinado modo de trabajo. Esto fue más patente en
la Liga, la competición más exigente.
Otro momento duro fue, según sus palabras en la rueda de
prensa, la eliminación en octavos de final de Copa del Rey ante el
modesto Leganés, un fracaso que Zidane no logró digerir ni siquiera
con la 13º Champions. Puede que allí se diera cuenta de que jugadores
como Cristiano o su defendido y protegido delantero francés Karim
Benzemá ya no tenían más gas para seguir adelante, a pesar del
posterior éxito en la Champions.
La irregular trayectoria en la Liga y la eliminación copera
proyectaron sombras sobre la continuidad de Zidane la próxima
temporada. La victoria en la Champions pareció disipar los temores
sobre su marcha que, inesperadamente, fue comunicada cinco días
después. Pero Zidane parece también interpretar que, en esta ocasión,
en Madrid ganó la Champions más por oficio y suerte que por otras
razones.
Su marcha deja al club moralmente tocado y en estado de
conmoción. Muchos jugadores están vinculados a Zidane, como Cristiano,
Ramos, Varane, Benzemá, Marcelo, Casemiro o Modric, entre otros. Sin
“Zizou” y a la espera de su sucesor, sus respectivas situaciones en el
club también pueden dar un vuelco.
De vacaciones en Marbella antes de incorporarse a la selección
de Portugal para el Mundial de Rusia, los medios reflejaron el enorme
disgusto de Cristiano Ronaldo al conocer la dimisión de Zidane. Este
aspecto puede ser una clave más que defina cuál será el futuro de CR7.
El
sucesor
Los predios de Florentino Pérez pareceían decantarse con la
posibilidad de contratar al seleccionador alemán Joachim Löw como
eventual sustituto de Zidane si el francés no lograba la Champions.
Campeón del mundo en 2014, Löw deja la selección alemana tras el
Mundial de Rusia y sonaba con fuerza para dirigir a los merengues.
Otro nombre en la mesa es el argentino Mauricio Pochettino,
actual entrenador del Tottenham inglés. Pochettino siempre ha sonado
con fuerza en la agenda de Florentino, pero a pesar de sus éxitos como
entrenador, es una incógnita su capacidad para dirigir equipos grandes
y exigentes como el Madrid.
Otros nombres son el italiano Massimiliano Allegri,
actualmente en la Juventus, un técnico de prestigio internacional.
También se plantea la posibilidd de mirar dentro de la casa. Ex
jugadores madridistas que siempre han estado vinculados al club, como
Míchel González y “Guti”, podrían ser una solución circunstancial a la
salida de Zidane.
Si bien comentó que no se va para entrenar a otro equipo, el
futuro inmediato de Zidane podría ser el banquillo de una selección,
la de su país, Francia. El actual seleccionador, Didier Deschamps,
campeón el mundo junto a Zidane en 1998, parece decantado a dejar el
banquillo de Les Bleus. Un banquillo en el que seguramente sonará el
nombre de Zidane, aunque todo son especulaciones.
Develado el misterio sobre el final de Zidane al frente del
Real Madrid, queda el otro enigma por resolver: ¿qué pasará con
Cristiano Ronaldo? Se anuncia un verano candente, toda vez la Liga
española ya se prepara para un torneo sin Zidane y probablemente sin
CR7

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