El Diario de Jurate Rosales: Mensaje a todos los Rodríguez

Por.- Jurate Rosales.

-La frecuencia del apellido Rodríguez en el mundo hispano, se debe a su origen y al significado primario de esa palabra en la cultura llevada a España por los godos  a través de su idioma y costumbres que no son germanas, sino bálticas.

¿Qué significa la palabra “Rodríguez”? Textualmente – y de una vez por todas apartando el inventado origen germano -, Rodríguez es el hijo del jefe del concejo, según los idiomas bálticos  llevados a España por los godos. Dado que cada jefe de un concejo – que podía ser el de cada aldea – tenía muchos hijos, esa podría ser la explicación de la proliferación del apellido.

Según Wikipedia: “En 2016, Rodríguez era el tercer apellido más común entre los españoles, 924.955 habitantes lo tenían como primer apellido. En otros países hispanohablantes el apellido Rodríguez es uno de los más comunes, como en Colombia, que ocupa el primer lugar, mientras que en Argentina y Venezuela es el segundo más común, y en México y Perú aparece en el cuarto puesto.”

En mi libro “Las raíces de Europa”, hay un breve estudio de los nombres bálticos de los reyes godos en España, cerrando la lista con  el malogrado último rey godo “Roderico”, transformado en Rodrigo, según lo pronunciaban con una k o una g en los distintos dialectos bálticos asentados en España.

Como siempre ocurre con los nombres godos, la alcurnia se distinguía colocando dos nombres juntos en vez de uno solo. Los nombres bálticos en su mayoría se componían de dos raíces, rasgo que el filólogo Zigmas Zinkevičius observa en muchos idiomas indoeuropeos, pero considera que en el lituano (idioma de origen báltico) “los nombres de dos raíces desde lo más  antiguo, suponían un significado de alcurnia, hidalguía”. Efectivamente, es frecuente encontrar dos raíces en los nombres bálticos y la segunda raíz más frecuente era “rico”. La voz báltica es *rika – orden, una fila ordenada, que a su vez viene del verbo báltico *rīk-/*rik-/*reik- colocar en fila, cortar, gravar, según aparece en el diccionario etimológico del antiguo prusiano báltico, elaborado por el lingüista Vytautas Mažiulis. Es una voz con muchísimas ramificaciones en los idiomas indoeuropeos y dio la voz latina „rex“ – rey, con sus posteriores versiones en otros idiomas.

Lea también: Jurate Rosales: “¡Cállate, cállate, cállate ya!

En los antiquísimos idiomas bálticos, que es donde podríamos ubicar el origen de esa palabra, la raíz „rik“ aparece en un extenso vocabulario bélico, en palabras que significan desde „batallón“, „fila de soldados“, „marcha militar“, hasta  el título de un jefe de guerra „rikis“.

En cuanto a su presencia en los nombres de los reyes godos conquistadores de Roma y gobernantes de España e Italia,  abundan los ejemplos, empezando por Alarico I y Alarico II y siguiendo con Vite-rico, Amala-rico, etc.

Ahora bien: en el nombre “Roderico”, el primer componente es  “roda” (consejo) y  viene acompañado de “rico” (jefe). Ambos vocablos poseen un nutrido historial en los idiomas bálticos, y también corresponden a la organización tribal que consistía en conformar un concejo con un jefe al mando. De hecho, ambas palabras, “roda” y “rico”, son muy antiguas y sus múltiples significados indican tanto su quizás prehistórica edad, como su importancia en la conformación de la sociedad. En el diccionario, entre las ramificaciones del significado de la palabra roda en el hablar lituano, están: reunión, consejo, conversación, medida, decisión, solución, asunto, meta.

De la misma manera como se ramifica la voz “ric-“, también el primer componente “roda”  tiene mucho que ver con posteriores vocablos en los idiomas eslavos, donde adquiere el significado de parlamento. Se trata de una voz muy antigua al juzgar por el amplio campo semántico que abarca en el idioma lituano y por sus ramificaciones en los idiomas eslavos, principalmente en Bielorrusia, Polonia y Ucrania, lo que nos vuelve a ubicar en las antiguas tierras bálticas.

Entre sus muchos significados, el más frecuente es de orden social, es el concejo que reúne a varias personas para “conversar, aconsejarse, decidir o emprender una tarea común”, afirma el diccionario.  Rode-rico, sería en este caso el jefe del concejo. Es de suponer que cada aldea se regía por un concejo que a su vez tenía un jefe, lo que explicaría la gran frecuencia del apellido Rodríguez en el mundo hispano. Textualmente, Roderico o Rodrigo es el jefe del concejo y Rodríguez es el hijo del jefe del concejo.

Como nota aparte y para dejar el estudio de la voz “Rodríguez” terminado, cabe mencionar la terminación de los apellidos españoles en –ez,  para significar “hijo de”,  lo que también es un rasgo báltico distinto del genitivo latino terminado en –is.

El insigne lingüista español, Ramón Menéndez Pidal, fue quien plasmó con la mayor exactitud los problemas que encontraron los escribas, acostumbrados al alfabeto latino, cuando les tocó representar sonidos que en latín no existían, pero que los godos pronunciaban.  Podríamos agregar que un buen ejemplo de esa observación, es la sibilante de la terminación española en –ez.

Un ejemplo de esa diferencia lo encontramos en dos documentos contemporáneos en España.  En el Liber Regum escrito en español entre 1194 y 1211, Ramón Menéndez Pidal encontró el siguiente texto: “Nanno Rasuera ovo fillo a Gonçalbo Nunnez. Gonçalbo Nannez ovo fillo al comte Fernand Gonçalbez. Et el comte Fernand Gonçalbez ovo fillo al comte Garcia Fernandez”. En ese mismo texto fechado del año 1160 y escrito en latín, los genitivos son los normales en ese idioma: sonaban y se escribían con –is. (Menéndez Pidal, R., Reliquias de la Poesía Épica Española, 1951, p.31).  La traducción del genitivo latín en –is es sustituida en español por el genitivo báltico en –es, con una probable pronunciación sibilante dental, quizás de la tribu báltica de los galindos, asentada en Castilla, lo que explicaría su grafismo con la letra z. De todas maneras, tenemos que el hijo de Nanno se llama Nunnez, el de Gonçalbo es Gonçalbez, etc.

Aparentemente los escribas medievales del báltico también lucharon con la dificultad de colocar en letras latinas sonidos que Roma no poseía, porque encontramos en los más antiguos escritos medievales de Europa oriental, el genitivo báltico escrito  “-esse”, aparentemente con la intención de traducir su muy particular pronunciación. Las sibilantes son una parte importante de los idiomas bálticos y, por cierto, España heredó de ellos su muy particular “tsetseo” (para los entendidos, articulación africada o semioclusiva u oclusivofricativa sorda).  Pero esto es  otro tema. Por ahora, baste que el hijo de Rodrigo, sea Rodríguez con o sin tsetseo, según esté en España o en América.

Jurate Rosales

Directora de la Revista Zeta, columnista en El Nuevo País con la sección Ventana al Mundo. Miembro del Grupo Editorial Poleo.

No Comments Yet

Leave a Reply

Your email address will not be published.

NUESTRAS REDES