El castro chavismo sufre apagones

  • Represión contra militares aumenta descontento. Detención de ex ministro Rodríguez Torres agrava tensión.

La falta de mantenimiento del sistema de generación, transmisión y distribución de electricidad está ocasionando graves problemas en toda Venezuela.

Los cada vez más frecuentes apagones están impidiendo que las industrias cumplan con sus programas productivos, el comercio su tarea de llevar a la gente lo que requiere para sus tareas habituales de cada día, los hospitales atender enfermos, las escuelas, liceos y universidades aportar la necesaria educación para que Venezuela tenga el apropiado relevo generacional.

En lo que va de 2018 se han contabilizado más de 1980 apagones en todo el territorio nacional, incluyendo más de 120 en Caracas, a pesar de que el Gobierno ha tratado de evitarlos porque en la capital está el mayor número de votos chavistas.

Durante esta semana, los estados Barinas, Trujillo, Mérida, Portuguesa, Apure y Táchira han sufrido severas interrupciones del servicio.

Por eso hay protestas en todo el país, pero las mismas tienen otras razones porque también hay fallas en el servicio de agua, gas doméstico, transporte terrestre, ferrocarriles y transporte subterráneo en las ciudades donde funciona un Metro, lo que se complica con la falta de alimentos, medicinas y hasta productos de higiene personal y hogareña.

Los organismos internacionales saben que en Venezuela hay una crisis social, económica, política y educativa que día tras día destroza los niveles de vida que tuvieron los venezolanos hasta 1998.

Pero, muchos advierten que eso parece importar poco a los gobernantes de turno, cuya mayor preocupación es mantenerse en el poder sobre un país en ruinas que les permitirá controlar cada bocado que cada venezolano se lleve a la boca.

Sin embargo, hay quienes advierten que los apagones no solamente afectan a Venezuela, también están afectando al proyecto castro-chavista que había logrado instalarse en Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Venezuela y buscaba incluir a Colombia.

Ese proyecto sufrió apagones en Argentina, Brasil, Ecuador y ahora en Colombia con los resultados de las recientes elecciones parlamentarias en las que los colombianos rechazaron al partido FARC en que se convirtieron las fuerzas guerrilleras pacificadas desde Cuba. El proyecto sufrirá otro apagón en las próximas semanas cuando Raúl Castro pase el mando a alguien que nadie sabe si mantendrá en Cuba todo como antes o comenzará a modificar lo que necesita adaptarse a los nuevos tiempos. Todo eso se complica con los problemas que el gobierno de Vladimir Putin está confrontando en Europa.

Por ese camino de apagones, muchos apuestan a que el proyecto castro-chavista que arrancó en Venezuela con el siglo XXI también sufra un apagón general.

Descontento militar

El gobierno del presidente Nicolás Maduro está perdiendo seguidores en la sociedad civil y entre los uniformados. La represión contra los civiles tiene más de 300 dirigentes encarcelados y en condiciones que los organismos internaciones sobre derechos humanos piden comprobar.

Ahora se ha incrementado la represión contra los militares que no aguantan la falta de comida en los cuarteles y ahora rechazan el uso de la fuerza armada contra las poblaciones civiles que piden comida, medicinas, agua, luz, telefonía y seguridad pública.

En la primera semana de marzo, un grupo de tenientes coroneles que ejercían en su mayoría posiciones de comando o eran segundos comandantes en unidades operativas con alto poder de fuego, fueron detenidos.

El pasado fin de semana se supo que seis comandantes, un primer teniente y dos sargentos del Ejército fueron privados de libertad por los delitos de traición a la patria, instigación a la rebelión y contra el decoro militar, por decisión de un Tribunal Militar que los acusa de conformar un grupo denominado «Movimiento de Transición a la Dignidad del Pueblo».

Rodríguez Torres

El martes pasado fue detenido en un hotel de Plaza Venezuela en Caracas donde dictaba una conferencia el Mayor General del Ejército con especialidad en infantería y Operaciones especiales, Paracaidista militar con varios postgrados, Miguel Rodríguez Torres.

Durante el gobierno de Hugo Chávez fue director de los Servicios de Inteligencia y Prevención (Disip) y ministro de Interior y Justicia. Es uno de los tantos chavistas excluidos del gobierno por el grupo que acompaña al presidente Nicolás Maduro.

Ahora está detenido en el SEBIN del cual fue su creador y el gobierno lo acusa de acciones contra la paz, la tranquilidad pública y la unidad monolítica de la Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas (FANB).

Antes, el gobierno de Nicolás Maduro acusó a Rodríguez Torres de pertenecer a la CIA norteamericana y él no lo desmintió.

Dicen que todos los militares detenidos en las últimas semanas eran seguidores del movimiento que promueve Rodríguez Torres y otros oficiales decepcionados del heredero del comandante Hugo Chávez.

Durante su conferencia en el hotel donde fue detenido expresó la necesidad de buscar salida a la crisis venezolana y aseveró que el miedo es lo que tiene a los venezolanos en estas condiciones y aconsejo dejar el resentimiento porque «eso solo originará la continuidad de la crisis».

Por eso se toma como cambio positivo que el Frente Amplio promovido por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) haya incluido a Rodríguez Torres en la lista de presos políticos y haya solicitado su libertad, como tal.

Para mayores preocupaciones en el grupo gobernante en Venezuela, el ingreso de Mike Pompeo al gabinete del presidente Donald Trump como Secretario de Estado, ha llevado al diario El Nuevo Herald de Miami a plantear expectativas ya que Pompeo fue hasta el martes, director de la CIA y tuvo un rol importante en recientes sanciones contra Venezuela.

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