Qué espera al candidato

País ya no hay – sólo un montón de ruinas. Sin embargo, los principales partidos tardaron días para ponerse de acuerdo y salvo error de mi parte, sospecho que la razón de las discusiones radicaba en las esperanzas de cada quien, de ser el próximo presidente de Venezuela, después de haberse ido, – fuese por las buenas, por las malas, o por las impredecibles – el actual mandatario.

Ante tanta demora y discusiones entre líderes de la oposición, a quien hay que consultar, es nuevamente a los libros de Historia. Allí verán que hay una constante después de todos los derrumbes de gobiernos comunistas y es la precariedad y presunto fracaso del primer presidente electo después de desaparecer el régimen que destruyó al país.

Algunos casos son particularmente injustos, cuando tratan de personajes a los que se atribuye una heroica lucha de la que finalmente salieron victoriosos, ciñeron la banda presidencial y en pocos meses, en vez de respeto y agradecimiento, fueron objeto de todas las críticas. Así les pasó a personalidades brillantes, que llevaron a sus países a la libertad con inusual valor personal, como Lech Walesa en Polonia y Vaclav Havel en Checoslovaquia y a los pocos meses en la presidencia, ya eran objeto de todas las críticas de la misma gente a la que llevaron a la libertad.  Es que en todos los países ex comunistas, su primer gobierno democrático ha sido el más sacrificado, el que luego de un primer período, queda largamente apartado de cualquier pronto regreso para gobernar.

La razón es simple: el primero que agarra las riendas, debe rodar por un camino donde sólo han quedado escombros y los pasajeros se resienten, porque creían haber alcanzado ya el sueño dorado de una prosperidad similar a las de Estados Unidos y de pronto se encuentran que no es así.

    Los primeros sacrificios que se deben hacer, son los de una inflación todavía peor que la que vivieron bajo el comunismo, porque se hace necesario adecuarse a la economía global y las distorsiones suelen ser tan grandes, que el emparejamiento es doloroso. De allí que el primer presidente del “después”, es al que crucifica la opinión pública, que ya creía haber alcanzado la meta de su felicidad y no le perdona el sentirse defraudada.

    De modo  que si la dificultad de entenderse fue el “pescueceo” por la candidatura presidencial que todavía está en un gran “veremos”,  al único que habrá que compadecer en el futuro, es al primero que venga después de Maduro. Tómenlo en cuenta, candidatos a un cargo que será la etapa más ingrata y difícil dentro de la vía de recuperación.

Jurate Rosales

Directora de la Revista Zeta, columnista en El Nuevo País con la sección Ventana al Mundo. Miembro del Grupo Editorial Poleo.

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