. Una semana letal para el madurismo

Una semana letal para el madurismo

Con el alivio de que Rusia se les va definiendo como el continente donde Nicolás y Padrino esperarán la vejez, esta semana fue fatal para el castro-madurismo en Cuba y Venezuela, pues la Unión Europea repite, corregidas y aumentadas, las medidas para asfixiar a Maduro y Estados Unidos aplica a Castro otras suficientes para ponerlo de rodillas.

El cerco en torno a Cuba y Venezuela se estrechó significativamente esta semana, cuando aceleró la escalada de medidas para asfixiar económicamente los regímenes totalitarios de estas dos naciones. Estados Unidos, Europa y los países suramericanos reunidos en torno al gobierno de Lima -los que realmente pesan en la región-, no disimulan que están perfectamente acordados en el objetivo de instaurar regímenes pluto-demócratas en la desembocadura del Orinoco, donde Exxon-Mobil, la corporación más poderosa de un planeta donde gobiernan las corporaciones, ha encontrado el yacimiento de petróleo y gas más grande en la historia de esa industria que determina la política en cualquier país cuyo subsuelo contenga el llamado excremento del diablo. Eso del bolsón esequibo es el negocio más grande en la Historia de la Humanidad, tan grande que no se puede pensar en otra cosa.

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Las diferencias que hasta ahora demoraron el gran acuerdo para cambiar la política del Caribe se resolvieron en las últimas semanas. Europa condicionó a una razonable participación en el Esequibo su respaldo a la operación americana para proteger políticamente  la enorme inversión requerida para explotar esos yacimientos. Pero… Alcanza para todos. Las petroleras europeas también estarán allí. La Unión Europea lo celebró esta semana adhiriéndose a las medidas que Estados Unidos ha ido aplicando al régimen venezolano y renunciando a la política de lenidad que venía observado con respecto a Cuba. Esto último se refleja en el hecho de que en simultaneidad con las medidas europeas contra Maduro, Estados Unidos aplica a Castro unas restricciones que, unidas al adelgazamiento de la ayuda venezolana debido al colapso financiero del castro-madurismo, reducirán Cuba a la indigencia.

La posibilidad de que China acudiera en auxilio de Venezuela desapareció hace varios meses. A Trump se le enfriaron el entusiasmo por Putin y la aversión por Xi -aunque esa confusión inicial pudo ser una táctica para obligar la cooperación de China en el inevitable choque con el loquito coreano. Esta semana de tantos y tan importantes aconteceres, Melania lució sus elegancias en Pekín. La foto de las parejas presidenciales es digna de análisis. La señora Trump viste un corte severo, sugerente de austeridad, mientras la de Xi Jinping maneja con soltura una suerte de capa española pero en un gris con su pizca de verde. Tanto ella como su marido sorprenden por la estatura. Son casi del tamaño de los visitantes, quienes son muy altos incluso para los estándares americanos. Se ve que los Xi provienen de familias principales, de las usufructuarias de la revolución, consumidoras de harta proteína. Lamentablemente los pantalones de ambos jerarcas presentan esas feas bolsas en los tobillos, por lo visto inevitables en este mundo post-capitalista, en el cual ni los potentados consiguen buenos sastres.

Quien sí mete su cuchara es Putin, convocado por la necesidad. El camino lo abrió Padrino, quizás el mejor estratega del castro-madurismo, quien capitalizó su condición tocaya con el presidente ruso, detalle revelador de su casta roja, en aquel viaje de hace meses, que para el madurismo cambió el panorama al ofrecerle el regazo del oso. A Maduro, Putin le echó un cabo, refinanciándole lo que el bigotudo igual no podía pagar, pero esa ayuda, 3 mil miserables millones, es insignificante frente al alud de vencimientos que hay pendientes. De todos modos, en el pert que Exxon-Mobil está siguiendo para su negocio esequibo el colapso de Maduro no es para ahora. Por otra parte, son viejos amigos, Putin y Rex Tillerson -este último, Tiranosaurus Rex, es quien corta el bacalao en lo que sigo llamando el negocio más grande en la Historia de la Humanidad. Para cuando Trump llegó a la Casa Blanca tenían listo un joint venture para explorar toda Siberia en busca de petróleo, acuerdo diferido por presión de otros intereses en Estados Unidos. Todo se resolverá, si ya no se ha resuelto, haciéndole un ladito a la gran petrolera rusa, que es de Putin.

Y, ¿qué será de Maduro, Padrino, Jaua, Al Aissami y el resto de los sociópatas que nos gobiernan? Los dos primeros se irán a Moscú con sus caudales y los dos últimos se perderán en el laberinto islámico para reaparecer con otras identidades en Roma o Londres. Los hermanos Rodríguez -los políticos, no los cantantes-, no las tienen tan claras. Se supone que Delcy aplicó, para acordar refugio, sus facilidades cuando fue cancillera. Después de todo, ellos, con esos inteligentes disparates que desconciertan al adversario, pudieran ser los más desagradables después de Diosdado, pero en el fondo todo esto lo asumieron con espíritu lúdico: la política como demostración de la futilidad de la existencia.

Rafael Poleo

Director -Editor del diario El Nuevo País. Fundador de la Revista Zeta. Presidente del Grupo Editorial Poleo. Periodista. Analista político.

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