. ¿Perderá Maduro el Esequibo?

¿Perderá Maduro el Esequibo?

A pocos días de que la solución del Esequibo salga de manos de las Naciones Unidas, no sabemos a qué atenernos. La estrategia de Guyana está clara: llevar la controversia a la Corte Internacional donde las posibilidades venezolanas de éxito con una Cancillería desvastada, son muy bajas.

 

Por ALFREDO MICHELENA

Nos acercamos al final del año 2017 y con él, el fin de la respon-sabilidad del Secretario General (SG) de las  Naciones Unidas (NN.UU.) en las negociaciones bilaterales entre Venezuela y Guyana sobre la controversia esequiba.

Acuerdo de Ginebra

Hemos abordado múltiples veces la historia de la usurpación de los ingleses del territorio esequibo, así como las trapacerías que realizaron  respecto al Laudo Arbitral de París (1899). En 1962 Venezuela denuncia ante NN.UU. el Laudo por “actos contrarios a la buena fe”, declara que lo considera “nulo e írrito”  y se  firma el Acuerdo de Ginebra (AG) con el Reino Unido y su colonia la Guyana Británica. Allí se  reconoce la reclamación territorial venezolana junto a un compromiso de buscar “soluciones satisfactorias para el arreglo práctico de la controversia”.

Primero se siguió la letra del Acuerdo, luego se congeló la discusión por 12 años (Protocolo de Puerto España) y en 1983 se optó por  el mecanismo de los “Buenos Oficios” bajo la égida del SG de NN.UU.

El chavismo entrega la soberanía

Al comienzo Chávez siguió la línea trazada por la democracia y refutó las concesiones guyanesas en el Esequibo. Luego se alineó con la posición castrista expresada por Ricardo Alarcón, canciller cubano, quien en 1981 declaraba que “el reclamo venezolano es prueba de expansionismo y Guyana tiene pleno derecho a gozar de su territorio con plena libertad”.

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En su visita a Guyana (2004), según un cable de la embajada de EE.UU. en Georgetown, publicado por Wikileaks “…el presidente (Bharrat) Jagdeo le dijo a oficiales de la embajada que Chávez calificó el reclamo del Esequibo como espurio y dijo que la disputa era un asunto imperialista, impulsado por la presión de los EE.UU. y el Reino Unido en el periodo previo a la independencia de Guyana …”. Discurso que Chávez repitió públicamente en la XX Cumbre de Grupo de Río (2008), asegurando que se trataba de un plan imperialista para “invadir Guyana en nombre de aquel reclamo territorial, para derrocar el gobierno de Forbes Burnhamm, un hombre de izquierda”. Sobre esta posición permisiva los guyaneses llegan a solicitar que Venezuela olvide la reclamación por solidaridad socialista.

Maduro se enreda

Siendo canciller, Nicolás Maduro no resolvió el asunto. No logró parar el empuje de los guyaneses que ante NN.UU. solicitaron extender su plataforma continental 150 millas más de lo que tenían, con lo cual incluye  la zona en reclamación y solapa la fachada atlántica de Delta Amacuro. Por su parte, Guyana obtiene el apoyo de todo el Caricom, que asegura que no hay nada que negociar en cuanto a los límites con Venezuela.

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Con el descubrimiento del pozo Liza (2015) con más de 1.500 millones de barriles, por la Exxon-Mobil  en una de las concesiones reclamadas (bloque Stabroek) a Guyana, cambia la dinámica de las relaciones bilaterales. La situación adquiere un nuevo cariz.

Del “buen oficiante”

a la Corte Internacional

Con la muerte del último “buen oficiante”, en 2014, el mecanismo iniciado en las Naciones Unidas se paralizó, para volver a reanudarse.  El nuevo SG de NN.UU.,  Antonio Guterres, nombró para la tarea al noruego Dag Halvor Nylander, quien representó a su país en las negociaciones gobierno colombiano -FARC en La Habana, el cual según dijo la portavoz de la ONU Stephane Dujarric, habría  sido designado “con un mandato fortalecido de mediación”. Lo que se hace, con la convicción de que si no se avanza hacia un acuerdo para fines de 2017, Guterres “elegirá a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) como el próximo medio de solución … a menos que ambos gobiernos soliciten que se abstenga de hacerlo. “ Con eso, Guyana había logrado su cometido.

Para el embajador Víctor Rodríguez, se podría sea rechazar formalmente la competencia de la Corte o aceptarla.  El rechazo podría darse, nos dice, en dos formas “ participar en el proceso preliminar o incidental que se abre para que se determine si la Corte es o no competente … o simplemente no comparecer”. En1947 “en el caso Albania contra Reino Unido la Corte decidió no actuar al no tener el reconocimiento de ambas partes”. En todo caso no estamos obligados a  compadecer  “al no haber  firmado el ‘protocolo facultativo de jurisdicción obligatoria’ que nos forzaría a hacerlo”.

 Rodríguez opina que “Venezuela podría participar … si considera que se agotaron los medios políticos y que es a través del arreglo judicial o de cualquier otro medio jurisdiccional que se pueda resolver definitivamente la controversia sobre el territorio esequibo y que hay titularidad jurídica suficiente para lograr una decisión favorable en la Corte”.

Pero en ambos casos, la pregunta es: ¿ Estamos preparados para enfrentar a Guyana en una Corte?, en especial luego de la experiencia colombo-nicaragüense.

Guyana juega duro

El objetivo de Guyana siempre ha sido llevar la controversia a Corte Internacional y enterrar el Acuerdo de Ginebra. En 2014 lo dejó claro una nota de su cancillería. Ellos se han venido preparando, formando profesionales y comprometiendo expertos, con todo el apoyo de la comunidad británica y de su antiguo imperio, muy hábil en estos temas. Y existe una unidad de todos los partidos, tanto, que Nylander se ha reunido con la oposición, cosa que no ha hecho Venezuela.

La Casa Amarilla tuvo un excelente equipo dedicado a este tema que fue desmantelado con la llegada del chavismo. La mayoría de los conocedores del tema coinciden que Venezuela no está preparada para enfrentar a Guyana en la CIJ. El embajador Emilio Figueredo, quien ha sido el encargado de la aplicación del Acuerdo de Ginebra por más de 12 años,  considera  que “A Venezuela no le conviene bajo ningún respeto ir a la CIJ, le conviene llegar a un acuerdo, aunque no sea perfecto…”. Y llega a afirmar que quien lo hubiera podido hacer habría sido Chávez. El argumento de Guyana, afirma,  es “que el problema no es la interpretación del Acuerdo de Ginebra, …, sino es simplemente probar si el Laudo es nulo o no.” Y para eso la Corte es la instancia propicia.

Reuniones

En los días finales de octubre se reunieron en las NN.UU,  Nueva York, los Cancilleres de ambos países y sus equipos para tratar el tema. Mientras Arreaza tuiteaba que todo se estaba dando en un “ambiente cordial y sincero”, el vicepresidente y ministro de Relaciones Exteriores de Guyana, Carl Greenidge, recordaba ladinamente que si para finales de 2017 no hay avances, el caso llegará  a la CIJ. Y aunque en nota, las NN.UU. informaron que ambos equipos seguirán reuniéndose, la estrategia de Guyana ya estaba clara.

 Maduro ha estado encargado desde 2006 del tema internacional, primero como Canciller y ahora como Presiente, por lo que no podrá eludir su responsabilidad de lo que suceda con el Esequibo.

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