. De las autonomías a la secesión

De las autonomías a la secesión

La declaración unilateral de independencia de Cataluña podría crear nos solo problemas en España sino en la Unión Europea y en otras parte del mundo donde existan movimientos independentistas importantes.

Por ALFREDO MICHELENA

La secesión de Cataluña de España es uno de muchos intentos de creación de nuevos Estados a partir de la ruptura con otro del que son parte.  Pero este no es solo un problema español sino que recorre a Europa.

España

El reino de España está compuesto de 17 comunidades autónomas, cada una con sus Estatutos de Autonomía. Algunas de ellas son consideradas “Nacionalidades Históricas”, por poseer una identidad colectiva, lingüística o cultural diferenciada del resto. Ellas son Andalucía, Aragón, Islas Baleares, Canarias, Cataluña, Comunidad Valenciana, Galicia y País Vasco.

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Dos de estas nacionalidades han  mostrado activo interés de independizarse: los vascos y los catalanes, aunque en todas las otras hay movimientos secesionistas. La historia de los vascos es harto conocida, pues su izquierda  independentista optó por la lucha armada con la Euskadi Ta Askatasuna  o ETA (País Vasco y Libertad).  Ella  se funda en 1958 y 53 años después anuncia “el cese definitivo de su actividad armada”. Produciéndose su “desarme definitivo de manera unilateral y sin condiciones” el presente año.

Cataluña

La historia de Cataluña no ha tomado el camino insurreccional, pero si ha ejercido suficiente presión como para haber conseguido tres Estatutos de Autonomía (1932, 1979 y 2006). Antes de la promulgación del primero, Ortega y Gasset dijo “el problema catalán no se puede resolver, sólo se puede conllevar; es un problema perpetuo y lo seguirá siendo mientras España subsista”.  Y sin duda está  vigente. El asunto es como tener un Estado dentro del Estado. ¿Es Cataluña “una nación o una nacionalidad”?

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En la “Declaración de los Representantes de Catalunya” luego del referéndum, se dice “La nación catalana, su lengua y su cultura tienen mil años de historia. Durante siglos, Catalunya se ha dotado y ha disfrutado de instituciones propias que han ejercido el autogobierno con plenitud…” y declara “Catalunya restaura hoy su plena soberanía, perdida y largamente anhelada, tras décadas de intentar, honestamente y lealmente, la convivencia institucional con los pueblos de la península ibérica”.

Ultimatum

La respuesta del Reino de España ha sido contundente al decir que están violando  la Constitución y deben retractarse.  Entonces el Gobierno de Rajoy da un ultimátum a Carles Puigdemont, presidente de la Generalidad de Cataluña, y advierte que de no retractarse aplicaría el  artículo 155 de la Constitución por violar la integridad de España.  Ellos responden que tienen un mandato popular para la independencia. El ultimátum  terminó y el gobierno de Rajoy comenzó un proceso de intervención para imponer control sobre el gobierno  de Cataluña. Estas acciones están apoyadas no solo por el Partido Popular de Rajoy  sino también de las fuerzas de oposición: Ciudadanos y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Este último solicita que la intervención sea “limitada” y “breve”, y que preserve el autogobierno de Cataluña.

Varias son las medidas que se pueden tomar en Consejo de Ministros, pero se prevé que entre ellas estarían en lo inmediato un llamado a elecciones así como la intervención de la policía autonómica o  Mossos d’Esquadra. En todo caso eso deberá pasar por el Senado.

Los peligros para Europa

La secesión no solo es un problema para España, por otras Nacionalidades que quieran seguir ese camino sino para la Unión Europea (UE), que en su interior tienen países con algunos movimientos que podrían querer seguir ese ejemplo. Y aceptar este proceso es dar carta abierta para  promover el separatismo regional y abrir una caja de pandora.

Es el caso de los flamencos en  Bélgica, quienes han presionado por constantes reformas en su constitución.  En este sentido el primer Ministro belga ha mantenido una posición ambigua sobre el tema, que ha producido tensión con España.

Para la  Comisión Europea el referéndum “no fue legal”, pero “es un tema interno para España que debe ser atendido en línea con su constitución”. Bruselas ha dejado claro  que una Cataluña independiente se autoexcluiría automáticamente de la UE y tendría que esperar la admisión, para la cual con  seguridad no contarían con la aprobación  de Madrid.  Además el miedo del capital desbastaría el experimento. Si no, pregúntenle a Montreal, Canadá, como una buena parte de los negocios grande se mudaron a Toronto cuando Quebec intentó separarse.  Se estima que recientemente casi 1.000 empresas se habrían ido de Cataluña, entre ellas  La Caixa, La Bruja de Oro, Freixenet y Planeta. Por otro lado, en términos internacionales la UE es reacia a apoyar este tipo de  separatismos, como son los casos de Kosovo, Crimea y Kurdistán.

¿Y los rusos?

Según varios analistas Putin ve en el referéndum catalán una oportunidad para convencer a la Unión Europea, a la OTAN y a la ONU de que es hora de reconocer que Crimea le pertenece a Rusia. Esto estaría ligado al reconocimiento eventual de la separación de Kosovo de Serbia ( un aliado ruso) por la mayoría de los miembros de la UE . El argumento sigue al señalar que el referéndum de Crimea en 2014 no ha sido diferente del de  Cataluña.  En ambos aunque su procedimiento no fue perfecto  los resultados electorales fueron contundentes. Putin  olvida decir que éste no fue para conseguir independencia sino para incorporarse a Rusia y evidentemente hubo interferencia rusa.

En todo caso debilitar la unidad europea es un objetivo político clave de los cosacos y la independencia catalana cumple ese objetivo.  Rusia ha estado muy activa reconociendo varias secesiones como la de Abjasia y Osetia del Sur, que caen dentro de su orbita. Por cierto que, estos países han sido países reconocidos por el régimen de Venezuela.

¿Y los canadienses?

Quebec, el Canadá francés, ha intentado dos referenda  para independizarse. El último en 1995 lo pierde por un poco más de 1%. Y la concreción de la independencia de Cataluña podría  estimular un tercer intento. Sin duda hay un seguimiento por los movimientos independentistas  de Quebec de este proceso.

Sin embargo, el sentimiento separatista ha mermado por varias razones. El Partido Quebequense original ha tornado al centro en búsqueda más bien de compromisos dentro de Canadá.  Otra razón es el peso de la migración que se identifica más con los problemas del presente y del futuro que del pasado. Y por último los jóvenes quebecos no están tan interesados en el tema.

De todos modos, el gobierno canadiense ha preferido no involucrarse en el tema. Aunque en el parlamento la Canciller dijo  que Canadá apoya a una “España democrática y unida”.

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