. Hace cincuenta años

Hace cincuenta años

La forma apoteósica cómo Bolivia se apresta a conmemorar el medio siglo de la muerte del Che Guevara en su tierra, encuentra la resistencia abiertamente expresada de importantes voceros de la Fuerza Armada boliviana, que se atribuye el mérito de haber vencido la guerrilla cubana al precio 58 vidas de militares que  fallecieron en la campaña anti guerrillera del año 1967. (Coincidentemente,  año de la igualmente vencida invasión cubana a Venezuela, en la costa de Machurucuto. Nota de la redacción).

El 9 de octubre se cumplen cincuenta años de la muerte de Ernesto “Che” Guevara en Bolivia. Desde entonces su silueta  ha invadido el mercado y se ha impuesto entre los fetiches más cotizados en el negocio de las imágenes. La instantánea realizada por el fotógrafo cubano Korda, durante la celebración de un acto político en La Habana, fue adquirida por el empresario y editor, Giangiocomo Feltrinelli, que la comercializó. Así comenzó el culto a una imagen que, junto a la de Marilyn Monroe, Frida Kahlo, ha ocupado el lugar de la religión.

 La segunda imagen que ya lo asimiló directamente a la de Cristo por la similitud que guarda con la escenografía del famosos óleo del Cristo yacente de Andrea Mantegna, fue la del fotógrafo boliviano Freddy Alborta. La del cadáver expuesto ante la prensa sobre una mesa en la lavandería del Hospital Señor de Malta en Vallegrande, poco antes de ser enterrado en una fosa común.

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Bolivia, como lugar en donde vivió su última aventura y en donde el presidente es un ferviente adorador del culto al “guerrillero heroico”, prepara un homenaje, mezcla de operación turística con fines de lucro y de acto oficial. La operación turístico/oficial está a cargo del viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales y las autoridades locales de Vallegrande. Se espera la presencia de personalidades de todo el mundo entre las que se cuentan los hijos del argentino, de sus medio hermanos.

Los festejos comienzan el 6 de octubre con la llegada de los participantes al aeropuerto Viru Viru de la ciudad de Santa Cruz capital de la región. Cuatro días de intensas actividades culturales esperan a los participantes y el evento contará con la presencia de los presidentes adscritos a la influencia ideológica de La Habana. El 7 de octubre, realizarán un tour por los diferentes  lugares por donde transitó las últimas horas el grupo guerrillero. Visitarán La Higuera, lugar en donde fue ejecutado el homenajeado, luego realizarán una caminata de 4 horas por la famosa Quebrada del Churo en donde fue hecho prisionero por el entonces joven Capitán Gary Prado. El 8 de octubre se dará el programa especial de ofrendas florales, actuaciones de artistas y “una noche de bohemia” cuyo contenido no está explicado. Según la costumbre local, supone será una noche de libaciones, que en Bolivia se llama “chupar”, que no puede faltar en ninguna festividad y suele terminar con los participantes en estado de ebriedad absoluta. El 9 se realizará el acto central que será una Cumbre Presidencial.

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Pero no todos coinciden en Bolivia con la realización de las festividades. Una nota de protesta vino a opacar la unanimidad que se supone iba rendir  “todo el pueblo boliviano” a la figura del Che Guevara. El presidente de la confederación Nacional de Beneméritos de la Campaña Contraguerrillera de Ñancahuazú, suboficial Mario Moreira, declaró que no asistirán a esas celebraciones porque “cómo se puede concebir rendir homenaje a los guerrilleros. El Estado boliviano, que representa al pueblo, tiene la obligación de homenajearnos a nosotros que defendimos la patria, y a los 59 que dieron la vida”, refiriéndose a los soldados muertos durante los combates.

 Mientras que la declaración oficial confirma que las FFAA asistirán a los actos de Vallegrande, ya que “su capitán general, que es el presidente Evo Morales, estará en el homenaje al Che”, el ministro de la Defensa, Reymi Ferreira, aclaró que la institución armada en si no rendirá homenaje a Guevara, sino los excombatientes de Ñancahuazú, como una forma de “cerrar heridas”, tal cual se hace cada año con Paraguay después de la Guerra del Chaco. Es cierto, que militares bolivianos y paraguayos se encuentran todos los años como demostración de la amistad que reina entre ambos países tras la culminación de la guerra en 1935 que enfrentó ambas naciones en una guerra particularmente cruenta. Sin embargo, los beneméritos de la guerrilla consideran que la situación es diferente y que no es posible rendir tributo a “un extranjero que causó luto y dolor a la familia boliviana. Si hubiera triunfado el Che, sería otra cosa nuestro país. Gracias a nosotros hay gobiernos legalmente constituidos. Nos consideramos  soldados de la patria, pero consideramos que merecemos respeto por lo que hicimos”, concluyó el suboficial Edgar Morales, militar de reserva. 58 militares de las FFAA fallecieron en la campaña anti guerrillera y 800 militares que participaron en la misma aún están vivos.

El general Gary Prado, que en 1967 capturó a Guevara, también dejó escuchar su opinión : “Capaz que cualquier día nuestro despistado mandatario sugiera construir un monumento a los invasores chilenos y el Alto Mando construya diligentemente una estatua al coronel Sotomayor, que invadió Antofagasta y mató a Abaroa.  Pero a los jóvenes que ofrendaron sus vidas para defender Bolivia de una invasión armada extranjera debemos honrar y respetar siempre, no importa cuál sea nuestra ideología.”

Gary Prado autor del mejor libro escrito sobre la campaña de Guevara en Bolivia, La guerrilla inmolada, considera que “el legado del Che Guevara es una fosa vacía”. Para el general Prado la derrota de la guerrilla “representó una victoria sobre una invasión armada de un grupo extranjero que pretendía imponer un modelo castrista en el país. Desde 2006 ha comenzado a cambiar el enfoque que el gobierno actual le da a la acción del Che, y por eso viene gastando dinero y haciendo demostraciones de lo que significa su legado. Para mi, el legado del Che es una fosa vacía. (…) Para todos los militares que participamos de aquella campaña y para las  generaciones siguientes, lo que se está haciendo es una forma de humillar a las FFAA y eso es para mi por instrucción de Cuba”. Para el general Prado, la obligación del grito cubano “Patria o muerte” impuesto a las FFAA por el gobierno de Evo Morales que se supone es obra del Che, no significa nada, porque cuando fue capturado lo que dijo fue: “No me maten, soy el Che”.

En cuanto a la afirmación de que la derrota y la captura de Guevara se debió a la participación de la CIA, el general Prado especifica que hubo 14 instructores norteamericanos que estaban en la localidad de La Esperanza durante el tiempo del entrenamiento de 16 semanas. “Tenían prohibido venir a la ciudad de Santa Cruz, estaban a 80 km al norte, jamás se acercaron a las zonas de operaciones que eran al sur. No participaron absolutamente en nada. Eso está documentado. La CIA, ¿acaso tenía algún agente entre los campesinos? Nada. Fue un esfuerzo propio de los bolivianos”.

Según el general Prado, en sus conversaciones con Guevara, a su pregunta por qué viene a Bolivia, un país donde ya hubo una revolución, la respuesta de Guevara fue: “es que me dieron mala información. Yo no preparé esta expedición. ¿Quién la preparó? Otros niveles. ¿Qué otros niveles? ¿Fidel? Otros niveles, ya no quiso profundizar más”.

Serían las últimas opiniones del argentino errante que se comparaba a un Quijote, al cual Fidel Castro le procuró una estructura durante un lapso de tiempo.

 

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