. Viene otra dura prueba de pago de deuda

Viene otra dura prueba de pago de deuda

Entrado el mes de octubre, llega junto a noviembre otro ciclo de pagos de deuda soberana y corporativa de Venezuela y de Pdvsa, respectivamente. Son casi 3 mil millones de dólares en ambos meses los que tiene que pagar la administración Maduro, la cual llega con grandes dificultades, siendo que la semana anterior, hubo retrasos para pagar intereses de la misma deuda, por apenas unos 200 millones de dólares.

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El Ejecutivo viene arrastrando serias dificultades para lograr pagar la deuda soberana, que según estimaciones de analistas financieros y bancos privados, son al menos unos 9 mil millones de dólares al año en promedio, por lo menos hasta 2024. Tiene dificultades para lograr renegociar deuda que pudo haber negociado con respaldo de la Asamblea Nacional (AN), desde que fue electa en 2015, sin embargo factores radicalizados del PSUV están negados a recurrir al cuerpo colegiado, que ha tenido respaldo y reconocimiento internacional y que sigue en pie. Con la AN, mediante acuerdos y negociaciones, la administración Maduro pudo haber logrado que hubiese habido reestructuración del endeudamiento y esto hubiese tenido un efecto distinto en la economía, que hubiese evitado que llegue al extremo en que se encuentra, producto de la falta de divisas, caída del ingreso petrolero y de la producción interna.

Al contrario, la conflictividad y enfrentamiento político que también ha tenido escenarios de violencia en las calles con la ola de protestas que se ha vivido desde 2014, han profundizado la incertidumbre económica, que ha disparado la inflación a cerca de 1.000%, subió el precio del dólar sobre los 25 mil bolívares, ha obligado al Ejecutivo a devaluar el bolívar en su marcador oficial, a recortar las “misiones sociales” y ha creado una depresión económica que tiene efectos en la población. Como consecuencia directa, la población ha caído en una situación de hambre, con desnutrición de 70% de la población infantil, muerte por mengua en los hospitales públicos por falta de medicamentos, insumos, equipos y fuga del personal especializado, así como el colapso de los servicios públicos, sectores económicos productivos primarios, secundarios y terciarios. Los salarios no alcanzan para cubrir una canasta básica de unos 3 millones de bolívares, mientras los sueldos mínimos están en 325 mil bolívares al mes.

El caos económico ha sido creado porque la administración Maduro mantiene una política de sostener con los ingresos petroleros lo que llaman, “la revolución”, cuyos ingresos, en su totalidad, no logran cubrir la demanda nacional de alimentos, sin tomar en cuenta el resto de gastos del gobierno y de la población.

Desde que asumió el poder, Nicolás Maduro, no ha dejado de sostener el envío de recursos a Cuba, que le generan un gasto a Venezuela de al menos 7 mil millones de dólares al año, por la vía de Petrocaribe y el convenio con los médicos cubanos. Maduro se ha visto obligado a recurrir a liquidar el patrimonio de los venezolanos, han vendido oro de las reservas internacionales y han esfumado lo que habían encontrado al llegar a Miraflores. Esta administración entró con 25 mil millones de dólares y actualmente tiene apenas 9,8 mil millones de dólares en reservas. Han recurrido a la venta de activos financieros, como la deuda de países que se benefician con Petrocaribe, dinero que deben a Venezuela, con liquidación con descuentos de más de 50%. Han pignorado oro monetario, volviendo a sacar gran parte del que Hugo Chávez había repatriado, han endeudado a Citgo, comprometida en 100% en préstamos casi imposibles de pagar en las actuales condiciones, han estado entregando pozos petroleros y campos a rusos, chinos e hindúes, a cambio de financiamiento, con alto costo, lograron hacer un canje de bonos que apenas alivió pagos en 2017, pero que siguen acumulados para 2018, 2019 y 2020. Emitieron una deuda a final de 2016, todavía bajo la Ley de Endeudamiento de la anterior AN, todavía vigente hasta ese año. Actualmente es poco lo que tienen por hacer.

El oficialismo entra en barrena. Actualmente algunos analistas señalan que se podrá pagar deuda estos meses, aunque con grandes dificultades y en lo sucesivo, estos analistas extranjeros señalan que se caerá en impago de deuda.

Hasta ahora el oficialismo, ha sometido al venezolano a sufrimientos extremos, para pagar deuda, es decir, dirigir los pocos recursos que tiene, a cumplir compromisos financieros, sin tomar en cuenta que el sacrificado es en un 80% del pueblo, que atraviesa fuertes penurias en este momento. En todo caso, si logra pagar lo de estos dos meses, las cuentas serán precarias mucho más para finales de año y principio de 2018, con menos recursos para cubrir el gasto público, importaciones y demás. En la otra vertiente, si no paga, entra en “default”, que sería otro aspecto que se suma a las sanciones impuestas ya a Pdvsa y a funcionarios estatales.

El próximo pago dejará prácticamente secas las arcas públicas. El gobierno no tiene manera de cambiar esta realidad, a menos que cambie de dirección política. El intento de suprimir la AN, con la implementación, fuera de la Constitución, para hacer una Asamblea Nacional Constituyente (ANC), no tuvo los resultados esperados.

El oficialismo apostaba que con este paso de la “Constituyente” podrá lograr la legitimidad que tiene la AN para proceder a renegociar deuda y emitir más, pero la condena mundial, las sanciones internacionales, frustraron tal posibilidad. Ahora, con los problemas que tiene Pdvsa en materia financiera, el horizonte económico del gobierno en los próximos meses se ve muy oscuro.

Las elecciones regionales comienzan a levantar expectativas en la población y en sectores económicos. La administración Maduro busca lavar su imagen y ha cedido en el terreno electoral, los factores democráticos ven una oportunidad de recuperar espacios importantes como las gobernaciones, sin embargo, aún no hay un plan económico claro, para superar la crisis y su radicalización, sea en caso del impago o por haber corrido la arruga con enorme esfuerzo, por lo menos hasta después de las elecciones de este del próximo 15 de octubre.

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