Hambre en Venezuela alcanza cifras extremas tras Constituyente

Si en un hogar de cinco personas, todos los cinco miembros trabajaran y ganaran salario mínimo, entre todos sólo podrían cubrir 87% de la canasta alimentaria, lo que indica que el alza de precios de la comida, prolongará y profundizará la situación de hambre que hay en el país.

En el estado Anzoátegui comenzaron unos operativos de la ZODI, el Se-niat, la Sundee y la GNB  para revisar, supervisar y fiscalizar a los comerciantes, debido al precio de los alimentos. No se escaparon ni siquiera los vendedores informales, esos que han creado una modalidad o presentación de materias primas alimenticias a granel, en unos empaques artesanales llamados popularmente como “teticas”, que ayudan a dividir, por ejemplo un paquete de arroz, en cuatro y hasta cinco partes, para ser vendido en fracciones, debido al alto precio que ha alcanzado la comida. El resultado es que, estos vendedores informales, que a pesar de las condiciones higiénicas y ser proveedores de un sector muy empobrecido estaban floreciendo, ahora comenzaron a desaparecer por el miedo a ser detenidos y perder lo que “invierten” en esta modalidad de empresa.

Lo anterior es revelador. Se conjuga con las imágenes que el pasado sábado se dejaban ver en las redes sociales, con los puertos venezolanos, específicamente en La Guaira, donde no había ni un solo barco descargando alimentos. Que el gobierno esté decomisando lo que venden pequeños buhoneros, indica la gravedad de la situación, pues las grandes cadenas de comercialización, no tienen inventarios.

Precios fuera de control

Los precios de los alimentos salieron de control, luego que se aprobara una “asamblea constituyente” que cambiará la Constitución, según sus impulsores todos del sector oficialista. La elección de esa instancia y su instalación, cuestionada por el mundo entero y no reconocida, hizo que el dólar paralelo se disparara, en el caso de las casas de cambio de Cúcuta de 8 mil bolívares a 12 mil bolívares y en el caso del sitio web Dólar Today, que muchos usan como referencia, los precios superaban los 17 mil bolívares.

Esta fuerte caída del valor del bolívar, impulsada no solo por la enérgica desconfianza especulativa que la población tiene contra la moneda venezolana, es también producida por el mecanismo de emisión de dinero que mantiene el Banco Central de Venezuela (BCV), que reportó un alza de liquidez de 385,10% en el último año. Esto se traduce en una altísima oferta monetaria que se refleja en los precios de la escasa oferta de bienes o productos elaborados en el país.

Volviendo a los trabajadores informales, ellos son el producto del desempleo que hay en Venezuela y que en las cifras oficiales no se detalla como tal, puesto que para el criterio de la actual administración Ejecutiva, si están vendiendo en las calles, no están desempleados.

Este sector por ahora juega un papel importante en el desempeño económico. Las redes de distribución de alimentos y materias primas que conforman estas personas, tienen conexión con las fronteras, desde donde se importa la mayoría de rubros que los venezolanos están consumiendo. Se les llama “bachaqueros” y ellos articulan con sectores militares que tienen a su cargo vigilar el transporte de alimentos desde las fronteras, además, muchos que tienen relaciones con facciones oficialistas: en las estructuras denominadas CLAP, revenden rubros de importación oficial, lo que genera para estos un sustento, debido a que no tienen trabajo y hacen llegar los productos básicos a los consumidores, aunque a precios inalcanzables para la mayor parte de la población.

El oficialismo ahora se dispone a desmontar tal situación, sin tener como respuesta una alternativa para los consumidores.

Constituyente hambreadora

El año pasado, en los meses de junio y julio, una ola de saqueos se multiplicó por todo el país, con una serie de motines por comida, bloqueos de carreteras para detener camiones y saquearlos, saqueos en locales comerciales, etc. La razón era que la escasez rondaba 90% y la frontera con Colombia se encontraba cerrada, lo que impedía a los venezolanos comprar alimentos. Ante esa situación violenta que produjo al menos unos 1.500 motines por falta de alimentos, la administración Maduro ordenó a los militares abrir la frontera, luego que un grupo de mujeres en la población de Ureña forcejeara con los guardias nacionales y lograran pasar al vecino país para adquirir alimentos.

Con la apertura de frontera, empezó a pasar mercancía a Venezuela, lo que hizo que la población se calmara, pero la oferta de bolívares hacia el vecino país, comenzó a mover el mercado de divisas entre ambas naciones, produciendo una caída del valor del bolívar, acelerada cuando en octubre del año pasado, el oficialismo burló la ejecución de un referendo revocatorio que la oposición se proponía a realizar contra la administración Maduro. Esto inmediatamente, fue encareciendo el precio de los alimentos y simultáneamente, el mecanismo de fronteras abiertas para que el comercio se dote, comenzó a perder efectividad, en la medida en que el precio del dólar iba escalando y esto se hizo sentir con fuerza, luego del pasado 30 julio, con la elección de una asamblea constituyente, invocada por el mandatario Nicolás Maduro, que ha generado condena mundial y que ha hecho que los bonos de la deuda se hayan desplomado, produciendo así otro golpe a la moneda local.

La población sin alimentos

Los efectos en el bolsillo del venezolano, son demoledores. Con el alza que viene registrando el dólar, previo a la realización de la asamblea constituyente que con sólo el anuncio el pasado 1° de mayo hizo saltar a la divisa en los mercados no autorizados desde 4 mil bolívares, a 8 mil bolívares. Al cierre de julio de este año, la canasta alimentaria se ubicó en 1,44 millones de bolívares, cifra récord, con alza de 296,75% en el último año. Este monto hace sumamente difícil a los venezolanos adquirir alimentos para cubrir la dieta básica.

Aunque el registro del alza es de 296,75%, se aprecia una desaceleración ya que en enero de 2017, la subida de la canasta alimentaria en un año, era de 445,75%. La razón de esta desaceleración, tiene que ver con que el poder adquisitivo del venezolano está prácticamente anulado, se situó por debajo de la subida de precios generales, estimada en un año en al menos 950% por los principales economistas del país. A ello debe agregarse, que luego de instalar la asamblea constituyente, el dólar volvió a escalar según se señaló anteriormente. Este  este nuevo impulso sin duda generará nueva alza de precios en el valor de los alimentos, lo que se estará reportando en próximos meses.

La situación se va volviendo extrema, los reportes de desnutrición aturden en los hospitales, con cifras alarmantes, sobre todo en el sector de maternidad, en que los neonatos llegan con menos de tres kilos, por lo menos en 30% de los casos.

Un hogar de cinco personas, que es el estándar que emplea el Cendas para calcular el consumo de alimentos, ergo el precio de la canasta alimentaria, necesitaría que cada miembro, los cinco c.u.,  obtuviera ingresos de 288.726,85 bolívares mensuales, sin embargo el salario mínimo integral, se ubica en 250.531,00 bolívares al mes, lo que implica, que ya ni siquiera en un hogar en que los cinco miembros de la familia trabajen, que es una situación que no se da en la mayoría de los casos, ni siquiera pueden cubrir el total de lo que cuesta la canasta alimentaria y sólo podrían dar cobertura a 86,77%.

Es decir, ya a una persona, que viva sola y que no tenga otros gastos, ni siquiera el sueldo mínimo le alcanzará para su propia manutención. Hay que recordar que en la canasta alimentaria, no se incluyen gastos de otro tipo, como los de servicios, alquiler, ropa, calzado, educación, salud, recreación, equipamiento del hogar entre otros.

Foto NYT

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