Soft Power

“Lo que es bueno para la General Motors es bueno para EE.UU. y viceversa”, dijo en 1953 Charles E. Wilson, secretario de Defensa. Ahora habrá que decir “Lo que es bueno para Exxon Mobil es bueno para EE.UU. y viceversa”, pues el nominado para el Departamento de Estado es el máximo ejecutivo de esa compañía, Rex Tillerson.

Después de ocho años de una política de apaciguamiento e involucramiento de los demócratas hacia Latinoamérica, que con Hillary Clinton se llamó  “Smart power” -una combinación de ”soft  y hard power”- el resultado fue “soft” al permitir la expansión del castrochavismo. Una política naif que permitió que engatusaran a los EE.UU. -caso de Honduras- y terminaran lavándole la cara a los Castro, sin haber conseguido ningún avance en derechos humanos o en la democratización de la isla. Sabemos lo dicho por Trump sobre Cuba, pero ¿cómo será la política de su administración hacia la Venezuela chavista?

Las relaciones entre Exxon y el chavismo no son nada buenas. La Exxon fue echada de Venezuela en 2007 con aquello de ¡exprópiese! y sus instalaciones fueron tomadas militarmente. Luego la empresa le ganó una demanda a Venezuela, aunque no le fue asignado el monto que ellos pidieron. En 2015 vino el tema Guyana cuando la Exxon se atrevió y comenzó exploraciones en profundidad en el bloque Stabroek, otorgado por Guyana en la zona en reclamación. Allí encontró unos 1,4 mil millones de barriles de petróleo y está dispuesta a comenzar la explotación comercial tan pronto como sea posible. Por lo que el Esequibo está en pico de zamuro.

El régimen reaccionó tardíamente y le “ordenó” a la Exxon que no trajera el barco de perforación. Después la culpó de mal aconsejar al gobierno de Guyana para pasar a calificar lo sucedido como una acción imperialista. Luego la acusó de financiar una “brutal campaña” contra Venezuela  y de “buscar conflictos de alta intensidad”.  Por su parte, Exxon conoce que es política del régimen descalificarla y promover que gobiernos amigos se indispongan con ella, como ha sido reportado por Wikileaks en Nicaragua y Nigeria. Donde no ha podido ha sido en Rusia, pues Rosneft (la compañía a la que el régimen hipotecó  CITGO) es aliada de la Exxon, y más si se levantan las sanciones que impuso Obama.

Las posibilidades de que el régimen normalice relaciones con EE.UU., aún señalando lo pragmático de Tillerson, son muy difíciles pues no solo es el tema de la Exxon sino el de Guyana. Tillerson  ninguneará al régimen o lo enfrentará, pero nada de “soft power”. Maduro gritará contra el imperialismo, pero es capaz de entregar todo por mantenerse en el poder.

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